El juicio por el caso mascarillas ha quedado ya visto para sentencia. Estas últimas semanas, hemos visto las intervenciones del exministro de Transportes, José Luis Ábalos, y su exasesor, Koldo García. Pero también de otra pieza clave de la trama definida por la UCO como el “elemento corruptor” esencial que logró conectar la administración estatal con su propia red empresarial para su beneficio: Víctor de Aldama. ¿Quién es exactamente este empresario? ¿Cómo organizó el entramado empresarial para sustentar el negocio de las mascarillas?PublicidadEl empresario Víctor de Aldama se ha visto implicado en más de un caso de corrupción. En el caso hidrocarburos, conocido como caso Villafuel, está investigado por un presunto fraude de 182 millones de euros a la Hacienda Pública mediante el impago del IVA en la venta mayorista de combustible. Fue detenido junto a su socio Claudio Rivas y otras 12 personas en octubre de 2024 e ingresó en prisión, sin embargo, un mes y medio después fue puesto en libertad tras "iniciar una nueva línea de colaboración en todas las causas" en las que se le investigaba, incluido el caso Koldo. Esta colaboración con la Justicia le ha valido para que la Fiscalía avale la rebaja de la pena que solicitó el Partido Popular en el marco de la trama de las mascarillas dejándola en cinco años y dos meses, muy por debajo de la que pide contra Ábalos y Koldo.El instrumento principal que utilizó Aldama para el pelotazo de las mascarillas fue la mercantil Soluciones de Gestión, una empresa sin prácticamente actividad hasta ese momento. De un día para otro, se convirtió en proveedora del Gobierno y pasó a ingresar más de 54 millones, según el informe de la UCO de enero de 2023. Puertos del Estado, Adif y el Ministerio del Interior fueron sus primeros clientes. Para sostener el músuclo financiero y la estructura de esta empresa, Víctor de Aldama contó con la ayuda de Juan Carlos Cueto e Íñigo Rotaeche, sin cuya intervención "el negocio no se habría podido llevar a cabo".El papel de Aldama en la trama no solo era estratégico, sino también logístico. Suministró los contactos de las empresas proveedoras y además se encargó de negociar personalmente los vuelos con Iberia y Air Europa para traer mascarillas desde China. Pero esta gestión no fue gratis, claro. El empresario se embolsó la friolera de 6,6 millones de euros en comisiones que rápidamente desvió hacia sus empresas pantalla, MTM 180 Capital y Deluxe Fortune. Pero, ¿dónde iban realmente los beneficios de Aldama?Una vez consolidado el entramado empresarial, Aldama solo necesitaba la llave que le abriera las puertas de los despachos oficiales para asegurarse los contratos. Lo consiguió a través de Koldo García, con quien mantenía una estrecha relación. Se conocieron a través de Rubén de Aldama, hermano del empresario, quien trabajaba como Policía Nacional y realizaba funciones de seguridad, círculos en los que también se movía Koldo García.PublicidadEl exasesor de Ábalos y mano derecha del entonces ministro de Transportes sirvió de puente entre el empresario y Ábalos. La investigación judicial y los informes de la UCO concluyen que Aldama compensaba de forma directa a Koldo por su ayuda mediante una estructura dedicada a la entrega periódica de comisiones y dinero en efectivo.Pese a haber sido señalado como "jefe real" de la trama que tenía "a sueldo" al mismísmo ministro de Transportes, la estrategia judicial de Aldama le ha servido para acabar el juicio mejor de lo que lo empezó. Según su defensa, el empresario no corrompió a nadie, sino que se integró en una organización criminal que ya funcionaba en el año 2015. La tesis de su abogado es que él simplemente estableció relaciones con altos funcionarios que "ya se encontraban corrompidos".
De comisionista a "jefe real": así es el verdadero rostro de Víctor de Aldama en el 'caso mascarillas'
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