Criterio urbano¿Cómo el Congreso de Guatemala puede ayudar?

El documento Drogas, armas y efectivo, una amenaza estratégica para las Américas, elaborado en 2025 por Cacif y Fundesa, lo dice claro: Centroamérica ya no es simplemente una zona de tránsito para el crimen organizado. Es un centro de operaciones. Las mismas redes que mueven toneladas de cocaína desde Sudamérica hacia Norteamérica y Europa también transportan personas, armas y dinero ilícito. Todo al mismo tiempo. Todo interconectado.

La magnitud del problema impresiona. Después de más de cuatro décadas de inversión global en combate al narcotráfico, más de US$1 mil 500 millones según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, los carteles no solo sobreviven: evolucionan. Se diversifican hacia el tráfico de personas, la extorsión, el cibercrimen y el lavado de activos. Utilizan criptomonedas para mover dinero. Explotan las rutas migratorias para transportar droga y armas. Y cuando les cierran un corredor, abren otro.

Lo más inquietante no es la sofisticación de los criminales. Es que los migrantes, personas que deciden buscar una mejor vida en el norte, se han convertido en una mercancía más dentro de este sistema. Los carteles les cobran cuotas de paso, los usan como mulas, los explotan sexualmente o los emplean como señuelo para movilizar contrabando. Lo que comienza como una búsqueda desesperada de seguridad termina, con demasiada frecuencia, en capas de explotación.