Yaiza SantosActualizado Domingo,
mayo
00:11Si la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel D�az Ayuso, se equivoc� en M�xico, no fue por ir. Es normal, incluso necesario, que tenga una agenda internacional. Los pa�ses no establecen lazos solamente a trav�s de sus Administraciones centrales, como demuestran los variados viajes de alcaldes, gobernadores, diputados �y diputadas! de cualquier pa�s m�nimamente civilizado. Una relaci�n entre ciudades, por ejemplo, hizo posible la red de casas-refugio fundada por Salman Rushdie a mediados de los 90 (los gobiernos nacionales, explicaba, muchas veces no apoyaban a los escritores perseguidos porque manten�an relaciones diplom�ticas con los pa�ses perseguidores). Madrid es una capital global que compite por talento, turismo, congresos, universidades, empresas y v�nculos estrat�gicos. Y es natural que uno de los destinos para venderse sea M�xico, pa�s con el que nos une todo tipo de lazos m�s all� de los hist�ricos. M�xico –primer pa�s en n�mero de hispanohablantes, potencia cultural– es el principal inversor latinoamericano en Espa�a y Espa�a es uno de los principales inversores en M�xico. Es falso e injusto que se presente la visita de Ayuso como una frivolidad o una excursi�n ideol�gica de lujo. Cr�ase lo que ella misma ha reiterado desde que lleg�: no estuvo de vacaciones. Sin embargo, Ayuso se equivoc� en M�xico. Sobre todo, porque ten�a una responsabilidad adicional: con el enorme aval que supone su gesti�n al frente de la Comunidad de Madrid y como la figura opositora que m�s disputa el liderazgo al presidente del Gobierno –la sa�a contra ella lo demuestra–, supone un ejemplo fundamental para sus pares de la oposici�n mexicana. Una oposici�n desorientada y dividida, que no acierta c�mo plantar cara a un Gobierno populista –y popular: las encuestas le dan una aceptaci�n de m�s del 70%– que est� destruyendo la precaria democracia que hab�a ido creciendo –de manera atrabancada– desde la derrota del viejo PRI en el a�o 2000. Esos pol�ticos mexicanos necesitan saber qu� se puede hacer, qu� es lo que funciona, contra un Ejecutivo que, como el de S�nchez, quiere permanecer en el poder a toda costa y sabe jugar sucio. Y hasta aqu� las similitudes. Porque M�xico no se puede comparar con Espa�a y la respuesta no puede ser �del socialismo se sale�, como repiti� hasta tres veces la presidenta en uno de sus discursos, en la Universidad de la Libertad del empresario Ricardo Salinas Pliego. En M�xico no rige un Gobierno �socialista� o �colectivista�, y su adscripci�n a la izquierda es de las cuestiones m�s complejas de la geopol�tica: s�, se ha acercado a la dictadura cubana m�s que nunca, pero el tratado de libre comercio que mantiene con EE UU y Canad� es la piedra angular de su econom�a; s�, ha repartido ayudas en aras de comprar una base electoral, pero ha reducido el Estado al m�ximo y es el pa�s que menos impuestos recauda de la OCDE; s�, el lema del ex presidente L�pez Obrador, mentor de Claudia Sheinbaum, era �primero los pobres�, pero desde que asumieron el poder el pa�s ha pasado de 10 a 24 multimillonarios, cifra r�cord. Puestos a corregir, tampoco Espa�a es socialista… y tampoco ha salido. Otro de los errores flagrantes de esa intervenci�n fue atribuir al partido gobernante la exclusividad de la violencia en M�xico, despach�ndola, por cierto, en un sintagma, cuando es su m�s tr�gico y primordial problema. �M�xico tiene actualmente m�s de 130.000 desaparecidos, 44 millones y medio de personas carecen de acceso a servicios p�blicos de salud, el �ltimo informe PISA denota una ca�da de 14 puntos en los �ltimos a�os y solo el 34% de los estudiantes alcanz� un nivel b�sico de competencia�, dijo Ayuso, mezcl�ndolo con ficciones: �Pero todo va por la causa. Todo es por el colectivo�. En varias de las entrevistas que ha concedido estos d�as, ha dicho la presidenta que �desde que lleg� Morena ha habido centenares de pol�ticos asesinados�. Como si no hubiera habido cientos de ellos antes –solamente en las elecciones locales y legislativas de 2015, por mencionar algo que cubr� como corresponsal, hubo m�s de 20, perfectamente repartidos entre todos los partidos– , y como si entre ellos no se contaran pol�ticos de Morena. El actual secretario de Seguridad federal, Omar Garc�a Harfuch, sin ir m�s lejos, sufri� un atentado a manos de un c�rtel. Es injusto por parte de Ayuso poner en el mismo plano el acoso cierto que recibe del Gobierno de Espa�a con una realidad como la mexicana. El narco no cabe en una consigna y, desde luego, no se solventa con el gracejo con el que la presidenta se desenvuelve en el parlamento de la Comunidad. �Ojal�! Destaco estas equivocaciones sobre el presente porque han pasado inadvertidas frente a sus equivocaciones sobre el pasado. As� empez� su viaje y su naufragio, una verdadera Noche Triste diplom�tica, en t�rminos cortesianos. Dejemos de lado que los mexicanos son muy sensibles –aut�nticos jarritos de Tlaquepaque– en lo que a la Conquista se refiere, que pesan d�cadas de educaci�n centrada en lo prehisp�nico como identidad y que nadie advirti� a la presidenta de los c�digos, que pueden levantarse como verdaderas barreras de la comunicaci�n. En un discurso inesperadamente �o�o, habl� del mestizaje como �el mensaje de la esperanza y la alegr�a� y �una historia de cinco siglos de amor�, borrando las matanzas y las epidemias, el trauma para los ind�genas de ver su mundo destruido, recogido en Visi�n de los vencidos por Miguel Le�n Portilla. Habl� de Isabel la Cat�lica como forjadora de la igualdad y –atenci�n, jud�os; escucha, Boabdil– de la pluralidad, pasando de ella a Hern�n Cort�s y las Leyes de Indias como quien va de las Leyes del Movimiento a la Constituci�n espa�ola en una frase. Y lo m�s hiriente, que da verg�enza interpretar: dijo que viene �de ese Madrid que hoy tiene a muchas Malinches en el metro, en las calles, en los colegios�. Con sus confundidas palabras, dio alas innecesariamente al populismo al que pretende combatir y, para dolor de los que esperamos un poco de raz�n en la pol�tica, cay� en los mismos errores. �Qui�n es ese �nosotros� que tambi�n mencion�? Independientemente de lo que viniera detr�s, algo contrapuesto a �ellos�. Una manera extra�a de luchar contra los que fomentan el odio y la divisi�n, como tambi�n declar�. Obras son amores, ya que hablamos del amor. Ayuso debi� mantener la cr�tica pol�tica al Gobierno mexicano sin internarse en ese jard�n. A�n m�s: en ese jard�n, debi� tener la inteligencia de tender puentes hacia Sheinbaum en nombre de la normalizaci�n institucional entre Espa�a y M�xico, iniciada por Felipe VI recientemente. Libertad, igualdad y cerrar los �ltimos los bares, pero sin fantasmagor�as.Yaiza Santos es periodista y editora. Su �ltimo libro como coautora es 'Indomables. Diez mujeres frente al feminismo hegem�nico' (Ladera Norte)













