La entrada en vigor del acuerdo con Mercosur debilita el 'lobby' agrario, que pierde su hist�rico poder pol�tico, y fuerza a Europa a elegir entre proteger sus granjas familiares o competir globalmente.Los agricultores europeos siempre han contado con la protecci�n de la clase pol�tica y el apoyo estatal. Ahora, esto podr�a estar cambiando.Desde los inicios de la UE, los agricultores indignados no han perdido oportunidad de manifestarse ante las pol�ticas centralizadas a las que se oponen.Desde la d�cada de 1960, cualquier debate serio sobre reformas que afecten a su sector ha garantizado que trabajadores y terratenientes se desplacen a Bruselas para enfrentarse a la polic�a antidisturbios. Esta tradici�n de d�cadas se volvi� a repetir en diciembre, cuando los agricultores arrojaron esti�rcol y lanzaron patatas a las calles de la capital belga. La pol�tica en cuesti�n era un acuerdo comercial entre la UE y el bloque Mercosur de pa�ses latinoamericanos, que los productores de carne de vacuno, l�cteos y aves de corral temen que los lleve a la ruina.Pero esta vez, a pesar de la enorme presi�n del lobby agr�cola, los l�deres europeos no cedieron, o al menos no del todo.El pasado 1 de mayo, tras d�cadas de resistencia por parte del lobby agr�cola, entr� en vigor el acuerdo comercial. Los Estados miembros hab�an votado previamente por un estrecho margen a favor del pacto, aunque con importantes concesiones para apaciguar a los agricultores y sus poderosos grupos de inter�s.Fue un momento en el que qued� claro que el poder que los agricultores hab�an ostentado durante tanto tiempo podr�a estar debilit�ndose. Mediante la protecci�n pol�tica y los generosos subsidios, la agricultura europea se ha dise�ado no solo para garantizar el suministro de alimentos, sino tambi�n para preservar el estilo de vida rural. El resultado es un sector que sigue dominado por peque�as explotaciones familiares, mientras la agricultura en otras partes del mundo se ha consolidado e industrializado.Pero el acuerdo con Mercosur ha demostrado que este modelo podr�a estar amenazado, justo cuando los responsables pol�ticos debaten el futuro del r�gimen de subvenciones que lo sustenta.En los pr�ximos meses, Bruselas decidir� sobre la pr�xima versi�n de la Pol�tica Agr�cola Com�n (PAC), el complejo sistema de subvenciones agr�colas que consume alrededor de un tercio del presupuesto com�n del bloque.Las organizaciones agr�colas afirman que los acuerdos comerciales y otras reformas amenazan la seguridad alimentaria de Europa en un momento de creciente riesgo geopol�tico y justo cuando los agricultores se ven sometidos a una presi�n a�n mayor debido a que la crisis del Golfo eleva los precios del combustible y los fertilizante.Prioridades europeasLos partidarios de la reforma del sistema argumentan que la prioridad de Europa debe ser competir en este nuevo mundo geopol�tico. "�C�mo podemos avanzar invirtiendo en investigaci�n e innovaci�n si seguimos gastando tanto en la vieja econom�a?", asegura un diplom�tico de la UE. "�C�mo podemos reducir la dependencia si no podemos cerrar acuerdos comerciales debido a las preocupaciones de un peque�o grupo de agricultores?", a�ade.Algunos creen que estos subsidios est�n ralentizando la reestructuraci�n impulsada por el mercado, que podr�a reemplazar las decadentes explotaciones familiares con agronegocios m�s eficientes y a gran escala, como ya est� ocurriendo en algunas zonas del sur de Europa. Afirman que el impacto en la producci�n total de alimentos ser�a limitado.Otros advierten de que una industria dependiente de ayudas estatales y exportaciones tambi�n representa una debilidad geopol�tica que frena el crecimiento econ�mico. Sostienen que los agricultores dispuestos a presionar a la UE est�n, a su vez, haciendo que el bloque sea m�s vulnerable a la presi�n de Estados Unidos y China.La Pol�tica Agr�cola Com�n de la UE, que se remonta a 1962, se dise�� para garantizar que el continente pudiera autoabastecerse de alimentos tras la escasez de la Segunda Guerra Mundial. Lo logr� apoyando los precios, subvencionando la producci�n y protegiendo al sector de la competencia externa.Durante gran parte de la segunda mitad del siglo XX, este modelo tuvo �xito. Los avances en fertilizantes, pesticidas y ciencia agr�cola impulsaron un aumento considerable de la producci�n, lo que ayud� a Europa dejara de ser una regi�n de escasez. Sin embargo, en la d�cada de 1980, el sistema produc�a m�s de lo que pod�a consumir, y Bruselas compraba el excedente de alimentos para sostener los precios.En lugar de desmantelar el sistema, las autoridades lo ajustaron. Se introdujeron cuotas de producci�n para limitar la oferta, mientras que los subsidios continuaron garantizando los ingresos de los agricultores. El ganadero holand�s Jos Verstraten recuerda que sus vecinos bromeaban diciendo que su padre se hab�a convertido en un "funcionario p�blico", rellenando formularios a cambio de ayudas estatales.A partir de principios de la d�cada de 2000, las reformas introducidas desviaron los subsidios de la producci�n hacia la propiedad de la tierra, a menudo vinculados a las condiciones ambientales. Se alent� a los agricultores a diversificar su actividad -produciendo bienes de mayor valor o gestionando tierras- mientras que las cuotas, como los l�mites a la producci�n de leche, se fueron eliminando gradualmente.Nuevos ingresosAlgunos se convirtieron en emprendedores, en un intento de reemplazar los ingresos por subsidios con productos de valor a�adido como el vino y el queso, e identificando nuevos mercados en el extranjero. Las cuotas l�cteas se abolieron en 2015 para fomentar la producci�n para la exportaci�n.Como afirma un exministro neerland�s, "importamos soja, la usamos para alimentar al ganado, exportamos carne y leche, y nos queda un mont�n de basura".El super�vit comercial agroalimentario de la UE ascendi� el a�o pasado a 50.000 millones de euros. Las exportaciones aumentaron un 1%, alcanzando un m�ximo hist�rico de 238.400 millones de euros, lo que convirti� a la UE en el mayor exportador agroalimentario del mundo. Las importaciones, en t�rminos de valor, tambi�n aumentaron un 9%, hasta los 188.600 millones de euros, impulsadas por las subidas de los precios del caf�, el cacao y el t�.A pesar de exportar muchos m�s alimentos de los que importa, el modelo subyacente se mantuvo intacto: un sistema que protege a los agricultores de las presiones del mercado y permite la supervivencia de explotaciones m�s peque�as y menos competitivas.Un bloque poderosoEsto tambi�n ha contribuido a afianzar la influencia pol�tica de los agricultores. En muchos pa�ses de la Uni�n Europea, las comunidades rurales siguen constituyendo un importante bloque electoral, y los gobiernos se han mostrado reacios a impulsar reformas que amenacen sus medios de subsistencia.Esta sensibilidad pol�tica se extiende a la pol�tica comercial. Como resultado, las negociaciones se han visto repetidamente limitadas o retrasadas, con concesiones dise�adas para proteger sectores como la carne de vacuno, los l�cteos y el az�car.Tras la imposici�n de aranceles por parte de Bruselas a los veh�culos el�ctricos chinos, Pek�n respondi� imponiendo aranceles a la carne de cerdo, los l�cteos y el co�ac europeos, sectores muy vinculados a las econom�as rurales y altamente dependientes de las exportaciones."Dependemos de ciertos sectores concretos, y lo sabemos", afirma un alto funcionario de la Comisi�n. La lecci�n es clara: la agricultura suele ser el primer sector en el que se aplican las represalias, porque es donde la presi�n pol�tica es mayor.Los responsables de comercio describen al sector como un punto d�bil en los intentos de "desvincularse" de China. Medidas que, en otras circunstancias, ser�an econ�micamente sencillas, se vuelven pol�ticamente dif�ciles cuando existe el riesgo de provocar una reacci�n adversa por parte de los agricultores.Esta tensi�n ayuda a explicar la controversia en torno al acuerdo del Mercosur, que crea una zona de libre comercio con una econom�a de 25 billones de euros.La apertura de mercados puede beneficiar a algunos sectores de la econom�a europea, pero tambi�n expone a algunos de los segmentos m�s protegidos y pol�ticamente sensibles de la agricultura a la competencia de productores con menores costes en Brasil y Argentina.Agricultores protestan contra las reformas de la Pol�tica Agr�cola Com�n frente al Parlamento Europeo en Bruselas en febrero.EFEEl nuevo acuerdoSeg�n Thijs Geijer, economista del banco holand�s ING, se prev� que el acuerdo impulse las exportaciones de la UE en 50.000 millones de euros anuales para 2040. Sin embargo, las exportaciones de alimentos y productos agr�colas solo recibir�an 1.000 millones de euros de esa cantidad."No es bueno para subsectores agr�colas como la carne de vacuno, las aves de corral y el az�car. Pero pensemos en el vino, las bebidas espirituosas y los productos protegidos como el jam�n de Parma. Se beneficiar�n, pero los perjudicados son los que m�s presi�n ejercen y los que m�s se hacen o�r. Y los agricultores se mantienen unidos", explica.La pregunta ahora es qu� suceder� cuando se relaje la protecci�n de la que han disfrutado los agricultores durante d�cadas.Los grupos del sector agr�cola argumentan que las subvenciones son necesarias porque su industria es �nica, tanto por el papel que desempe�a en la autonom�a estrat�gica como por su exposici�n a riesgos externos.La invasi�n rusa de Ucrania, que dispar� los precios de los alimentos, y ahora la guerra en Ir�n, que ha sacudido los mercados de fertilizantes, han reforzado este argumento.Helen O'Sullivan, ganadera de vacuno del condado de Cork, en Irlanda, afirma que los agricultores se ven asfixiados por la burocracia y el aumento de los costes. El precio de "los fertilizantes ha subido, el coste del di�sel ha subido. El acero para la construcci�n de naves, el cemento, el combustible... Todo ha subido", explica.La explotaci�n de O'Sullivan, con 70 vacas, perd�a dinero hasta que los precios de la carne de vacuno aumentaron en los �ltimos 18 meses, principalmente debido a que una enfermedad ha diezmado la poblaci�n bovina y a que la demanda de carne de mayor calidad se ha mantenido estable.Los precios de los fertilizantes, que ya eran altos antes de que Estados Unidos e Israel lanzaran ataques contra Ir�n a finales de febrero, se han disparado hasta un 80%."Los alimentos se utilizan cada vez m�s como arma geopol�tica, y nuestras dependencias pueden convertirse r�pidamente en vulnerabilidades. Por ese motivo, la producci�n y la competitividad alimentarias deben seguir siendo el eje central de nuestras pol�ticas", afirma el comisario europeo de Agricultura, Christophe Hansen, luxemburgu�s y agricultor: "En la pr�xima PAC, el apoyo deber�a dirigirse a quienes contribuyen activamente a la producci�n de alimentos".Identidad ruralLos grupos del sector consideran que las peque�as explotaciones son fundamentales para la identidad rural europea. Organizaciones como Coldiretti, el principal lobby agr�cola de Italia, argumentan que estas explotaciones no solo mantienen las econom�as locales, sino tambi�n los paisajes, las tradiciones y las culturas gastron�micas que definen gran parte del continente.Desde esta perspectiva, la agricultura europea no es f�cilmente sustituible con la producci�n a gran escala de otros pa�ses. Cuando los consumidores extranjeros compran productos como el queso parmigiano reggiano o el jam�n de Parma, pagan tanto por el origen, los m�todos y la tradici�n como por el alimento en s�, cualidades que dependen de peque�as explotaciones, a menudo familiares.Los defensores del sistema actual argumentan que la PAC desempe�a un papel fundamental en la preservaci�n de este modelo, ayudando a mantener la viabilidad de estas explotaciones y a preservar una forma de agricultura ligada tanto al territorio como a la producci�n.Sin embargo, algunos expertos argumentan que el riesgo para la seguridad alimentaria se est� exagerando. Estudios recientes del Centro Com�n de Investigaci�n de la UE muestran que, si se eliminara la PAC, la producci�n agr�cola solo se reducir�a en poco m�s del 5%."Las tierras f�rtiles no se quedar�n sin cultivar si no subvencionamos a los agricultores", afirma Alan Matthews, catedr�tico de pol�tica agr�cola en el Trinity College de Dubl�n, quien se�ala que, para maximizar la producci�n de alimentos y reducir las subvenciones, la UE necesita explotaciones agr�colas m�s grandes. Pero esto contradice la opini�n p�blica y la cultura nacional.Los peque�os agricultores est�n desapareciendo. El n�mero de explotaciones en la UE se redujo de 14,4 millones en 2005 a 8,8 millones en 2023, mientras que la superficie agr�cola se mantuvo sin cambios.Mientras muchos agricultores familiares venden sus explotaciones, los inversores institucionales est�n entrando en escena.Espa�a y Portugal, que ya suministran una gran parte de la fruta, la verdura y el aceite de oliva de Europa, se han convertido en un foco de atenci�n, donde muchos ven una oportunidad para expandir y modernizar la agricultura.� The Financial Times Limited [2026]. Todos los derechos reservados. FT y Financial Times son marcas registradas de Financial Times Limited. Queda prohibida la redistribuci�n, copia o modificaci�n. EXPANSI�N es el �nico responsable de esta traducci�n y Financial Times Limited no se hace responsable de la exactitud de la misma.