El director de la Agencia Central de Inteligencia de EE. UU. (CIA), John Ratcliffe, viajó el jueves úlmo a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos de seguridad e inteligencia, mientras los apagones azotaban la Isla, los manifestantes salían a las calles de la capital y el Gobierno reconocía que no tenía "reservas" para abastecer de combustible a las centrales eléctricas.La sorpresiva aparición del máximo jefe de los servicios de inteligencia estadounidenses, una visita que Cuba afirma que fue solicitada por EE. UU., se produjo en un momento en que la Casa Blanca ha intensificado la presión sobre el gobierno comunista de Cuba.

El presidente Donald Trump ha dicho que Cuba es "la siguiente en la lista" tan pronto como termine su guerra con Irán, aunque su gobierno no ha declarado públicamente su intención de usar la fuerza militar para lograr un cambio de régimen en La Habana. En cambio, ha adoptado una política de estrangulamiento económico para intentar expulsar del poder a la actual dirigencia. El secretario estadounidense de Estado, Marco Rubio, declaró el miércoles recién pasado que su país busca un cambio en las políticas económicas de Cuba, al tiempo que reconoció el objetivo de una transición política: "No creo que podamos cambiar la trayectoria de Cuba mientras estas personas estén al mando de ese régimen".