El riesgo “kuka” y el riesgo Milei siempre fueron dos caras de la misma moneda. En julio de 2025 ya titulamos una de estas columnas “El riesgo Milei”. Siempre fue evidente, desde sus épocas de candidato, que Milei era portador de una “emocionalidad intensa”, como lo describió Patricia Bullrich tras el altercado que tuvo en la última reunión de gabinete. O sea, una falta de equilibrio emocional, precisamente la condición básica que se requiere para conducir. Pero la mayoría de la sociedad y aun una mayoría más contundente de los sectores de poder prefirieron el costo de la ruptura que hoy comienzan a replantearse, aunque por distintos motivos. Sus votantes, al constatar que no los beneficia; y los sectores de poder, que ya los benefició en todo lo que podía beneficiarlos. Consciente de la labilidad del apoyo obtenido, Milei apuesta toda su suerte política de 2027 a lograr llegar a las elecciones con el tan mentado cero coma algo de inflación en los meses previos a la votación para que todos los efectos secundarios negativos de su política antinflacionaria (caída de la actividad, del salario, del poder de compra y del consumo) puedan pasar a segundo plano. Y para lograrlo está dispuesto a apostar el 100% de su política económica a todo o nada.
El riesgo es Milei
Consciente de la labilidad del apoyo obtenido, Milei apuesta toda su suerte política de 2027 a lograr llegar a las elecciones con el tan mentado cero coma algo de inflación en los meses previos a la votación.









