Opinión
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catalejoGarcía Luna podría encontrar el edificio cerrado y vacío el lugar donde está programada la esperada ceremonia.
Gabriel García Luna y Consuelo Porras se reunieron ayer para realizar los preparativos de la entrega del cargo, según informó en un comunicado el Ministerio Público. Sin embargo, este documento si bien informa de la transmisión, deja un dato suelto: cuál será realmente el día de realizarla. Conocer esto es importante, pues existe la posibilidad de no poder ocurrir porque Bernardo Arévalo informó de la escogencia menos de los cinco días previos al domingo 17, con lo cual no cumple una condición legal pero obviada en siete de los últimos diez cambios de jefatura en el MP. Existe entonces el riesgo de una acefalía, es decir la carencia de un jefe, líder o autoridad e implica un vacío de poder. No sería necesario, pero la actual situación en la práctica lo obliga.
Al respecto, algunos consideran correcta la existencia de esa duda, por lo cual ese consecuente atraso ocurrirá. Otros están convencidos de no haber motivos, y el cambio es seguro, y otros más esperan dicha duda, por la cual han luchado para causarle un nuevo problema a Arévalo. A nadie sereno le puede quedar vacilación de la existencia de estos grupos dispuestos desde el inicio a hacerlo. Pero no se puede olvidar la serie de errores cometidos por él, causantes de disminución del número de ciudadanos votantes a favor de la campaña. La desconfianza generalizada y creciente en el gobierno y sus acciones equivocadas, así como las críticas malintencionadas, contribuyen a no tener seguridad total del fin de la época del Ministerio Público naufragante.






