La presencia de grandes ejecutivos estadounidenses marcó el tono económico de la visita del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a Pekín, donde coincidió con su homólogo Xi Jinping en que Irán no debe tener armas nucleares y en la necesidad de abrir el estrecho de Ormuz al tráfico de hidrocarburos sin cobrar derecho de paso.
Directivos como Elon Musk, de Tesla, y Tim Cook, de Apple, acompañaron al mandatario republicano en la ceremonia de bienvenida e incluso accedieron al salón del Gran Palacio del Pueblo, donde se celebró la reunión entre las delegaciones, algo que, de acuerdo con la agencia de noticias EFE, es poco habitual en este tipo de encuentros.
El mandatario chino Xi Jinping afirmó ante los empresarios estadounidenses que las puertas de China “solo se abrirán cada vez más”, mientras que el presidente Donald Trump sostuvo que había llevado a la ciudad de Pekín a los máximos responsables de las empresas invitadas como una muestra de “enorme respeto” hacia China y su líder.
Sin embargo, ni Trump ni Xi Jinping fueron los más populares de la cumbre, ya que Elon Musk fue el hombre con el que todos los presentes querían hacerse una fotografía, principalmente porque el inversor de origen sudafricano cuenta con un patrimonio neto estimado en US$450 mil millones y es la persona más rica del mundo, según Forbes.










