La Cancillería china hizo balance de la jornada central de la visita de Estado de Trump, que concluye este viernes, y aseguró que ambos mandatarios acordaron situar la construcción de una “relación de estabilidad estratégica constructiva China-EE. UU.” como nueva orientación de los vínculos.
Según el Ministerio chino de Exteriores, esa fórmula debe servir como guía para los “próximos tres años o más” y contribuir a que la relación entre las dos mayores economías del mundo avance de forma “estable, saludable y sostenible”.
El organismo indicó que Xi y Trump también alcanzaron consensos sobre “cómo abordar adecuadamente las preocupaciones mutuas” y acordaron reforzar “la comunicación y la coordinación” en asuntos internacionales y regionales.
En paralelo, Pekín se pronunció sobre Irán, después de que Trump afirmara que Xi le ofreció “ayuda” con la guerra y la reapertura de Ormuz durante su reunión en la capital china.
“La puerta del diálogo, una vez abierta, no debe volver a cerrarse”, afirmó un portavoz de Exteriores, que defendió consolidar la actual “tendencia de distensión” y mantener la vía de una solución política.






