Ilustración acuarela de Keiko Fujimori y Roberto Sánchez sonriendo y saludando, candidatos a la segunda vuelta presidencial de Perú, con la bandera peruana de fondo. (Imagen Ilustrativa Infobae)A tres semanas de la segunda vuelta del 7 de junio de 2026, Perú enfrenta una segunda vuelta presidencial que transformó por completo los términos de la contienda: Keiko Fujimori, la candidata más votada en la primera vuelta con el 17% de los sufragios, se medirá contra el izquierdista Roberto Sánchez, quien escaló desde el sexto lugar hasta el segundo puesto al incorporarse al conteo los votos del interior del país, desplazando al ultraconservador Rafael López Aliaga por poco más de 21 mil papeletas.El resultado final de la primera vuelta, celebrada el 12 y 13 de abril, sorprendió a analistas y partidos por igual. En las primeras horas del escrutinio, con el voto urbano adelante, López Aliaga aparecía cómodo en la segunda posición. Pero a medida que llegaron las actas de zonas rurales de Cajamarca, Huancavelica, Amazonas, Apurímac y Huánuco, Sánchez inició un ascenso sostenido que terminó por reconfigurar el mapa electoral. Con el 99,66% de las actas procesadas, la diferencia entre ambos candidatos era de menos del 1% del total de votos válidos, una brecha que mantuvo en vilo al país durante casi una semana.PUBLICIDADLa Misión de Observadores de la Unión Europea, que desplegó 150 veedores en todo el territorio nacional, señaló que no encontró irregularidades que respaldaran las denuncias de fraude lanzadas desde el campamento de Renovación Popular. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) rechazó las demandas de López Aliaga por “elecciones complementarias”, cerrando la principal vía de impugnación del ultraconservador. Pese a ello, las acusaciones continuaron circulando en el discurso político durante la campaña de cara al balotaje.Un montaje fotográfico muestra en primer plano los ojos de la política Keiko Fujimori y el exministro Roberto Sánchez, superpuestos en un estudio. (Imagen Ilustrativa Infobae)Sánchez respondió sin rodeos: “Claro, como se trata del movimiento popular y las zonas altoandinas tiene que ser un fraude. Que muestren las evidencias. Ningún voto vale más que otro, señor López Aliaga”, afirmó desde la sede de su partido, Juntos por el Perú. El candidato convocó a sus seguidores a movilizarse y exhortó a las autoridades electorales a respetar “la voluntad del pueblo”.PUBLICIDADLa campaña hacia el balotaje arrancó con una carrera acelerada por alianzas. Sánchez anunció que cinco fuerzas políticas ya habían ofrecido respaldo: Venceremos, Nuevo Perú —liderado por Verónica Mendoza—, Unidad Popular, Runa, APU y Voces del Pueblo, encabezada por Guillermo Bermejo. Posteriormente Primero La Gente sumó un “apoyo crítico” a la candidatura de JP. El candidato también sostuvo contactos con Ricardo Belmont y Jorge Nieto Montesinos, figuras que en la primera vuelta obtuvieron el 10,5% y el 11,6% de los votos respectivamente, sin formalizar alianzas pero explorando convergencias posibles.Fuerza Popular, por su parte, también abrió conversaciones con el Partido del Buen Gobierno de Nieto. Luis Galarreta, candidato a la primera vicepresidencia de Fuerza Popular, confirmó que “varios parlamentarios” de Renovación Popular también se habían comunicado para “saludar y conversar”, y no descartó incorporar perfiles técnicos del entorno de Nieto a una eventual administración fujimorista. La apertura contrasta con los cruces del período previo a la primera vuelta, cuando Nieto acusó a Fujimori de integrar una “coalición por la impunidad” y de haber causado “mucho daño” al país.PUBLICIDADRoberto Sánchez - Keiko FujimoriEl analista José Carlos Requena sintetizó la ecuación que enfrentan ambas candidaturas: los dos finalistas “difícilmente llegaban al 30% de los votos válidos”, por lo que la construcción de alianzas desde el inicio mismo del balotaje resulta imprescindible para cualquier proyecto de gobernabilidad.Castillo como bandera de campañaLa estrategia de movilización de Sánchez apostó fuerte por la iconografía castillista. En actos en Bambamarca, el candidato se presentó a caballo y con amplio sombrero, acompañado por Yenifer Paredes —cuñada de Pedro Castillo y diputada electa— y por José Castillo, hermano del expresidente preso desde 2022. La escenificación reforzó su promesa más polémica: otorgar un indulto a Castillo en caso de ganar la presidencia. Sánchez además promovió un proyecto de ley para modificar las normas sobre indultos presidenciales, preparando los mecanismos legales antes incluso de llegar al poder.PUBLICIDADFujimori estructuró su campaña alrededor de seguridad y orden institucional. Entre sus propuestas figuran el reforzamiento del control de fronteras, la recuperación del control de cárceles, la restauración de “rastrillajes” militares y la reintroducción de “jueces sin rostro” utilizados en la lucha contra el terrorismo. También indicó su disposición a explorar la retirada de Perú de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). La candidata atacó el historial legislativo de Sánchez como congresista durante la administración Castillo, argumentando que su participación en un gobierno que “llevó al país a un lamentable retroceso” debería ser evaluada por los electores. Al mismo tiempo, aseguró que reconocería los resultados del balotaje incluso ante una derrota.Fotografía de archivo, tomada el pasado 6 de junio, de la candidata presidencial peruana y líder del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori, durante una entrevista con EFE, en Sevilla (España). EFE/José Manuel Vidal