Si existe un protagonista en la Argentina ese es Vaca Muerta en todas sus aristas.
Es hoy el activo más estratégico del país.
Con reservas no convencionales entre las más grandes del mundo, pasó de promesa a motor concreto de empleo y actividad.
Pero este avance no se traduce solo en energía, sino que también empuja la demanda de infraestructura, servicios y, sobre todo, metros cuadrados.
En ese escenario, Añelo, la localidad que sirve de base a los yacimientos de Vaca Muerta, vive una expansión acelerada: más de 10.000 habitantes permanentes, otros tantos temporarios y entre 25.000 y 35.000 trabajadores que entran y salen a diario.











