Su desencanto con Barack Obama o su uso masivo de redes sociales han acelerado la conversión política de la rapera, quien reconoce haber guardado silencio para no perder fans: “En el mundo de la música, todos tienen muy metido en la cabeza que somos una familia demócrata. Sabía que no les gustaría que le apoyara”
No es ningún secreto que Nicki Minaj es una firme defensora del movimiento MAGA (cuyo nombre deriva del lema trumpista Make America Great Again, Hacer a América Grande de Nuevo). A finales de enero de 2026, el equipo de Donald Trump invitó a la rapera trinitense, de 43 años, a la Casa Blanca para promocionar un programa de ahorro para niños, y aprovechó su discurso para hacer pública su devoción por el mandatario estadounidense. Trump coronó a Minaj como la “Reina del Rap” y ella le devolvió el cumplido refiriéndose a él como su presidente favorito. “Probablemente soy la fan número uno del presidente y eso no va a cambiar”, confirmó. Desde entonces, su defensa de Trump ha ido en aumento: ha promovido la Ley SAVE, que busca endurecer los requisitos electorales en EE UU, y anima a sus seguidores a presionar a sus representantes en el Congreso para que voten a favor. Las autoridades policiales no han encontrado pruebas de fraude electoral, pero la cantante, al igual que Trump, sostiene que las elecciones han sido manipuladas por fuerzas siniestras. “Hay gente que está votando que no debería”, asegura en una entrevista con Time publicada este jueves 14 de mayo.






