Telefónica consiguió unos sólidos resultados financieros en el primer trimestre de 2026, aunque registrase pérdidas de 411 millones por el impacto de su salida de Latam. Lo dice la práctica totalidad de las casas de análisis que se pronunciaron este jueves y lo corrobora la subida del 5,79% que observaron sus acciones al término de la sesión. Buena parte de la culpa hay que achacársela a su negocio en España, que tuvo una consistencia inesperada al registrar la menor tasa de abandono de su historia, a pesar de haber subido precios en enero.
El churn, como se conoce a esa variable financiera que mide la fuga de clientes en las telecos, se ubicó en el 0,7%, frente al 0,9% que reflejaba en el mismo periodo de 2025. Y eso que Movistar, su principal marca comercial, encareció sus servicios en un 4% nada más comenzar el año, una decisión estratégica que habitualmente se toma asumiendo que algunos clientes se marcharán a otra compañía al considerar que pasan a pagar demasiado.
Esta coyuntura manda un mensaje claro al mercado: su estrategia de servicios prémium está funcionando en un duro entorno competitivo. Es decir, parece tener protegida su base de clientes de alto valor, que suelen pagar más por disfrutar en la televisión de contenidos como el fútbol, una de sus principales apuestas con importantes inversiones para emitir LaLiga y La Champions. Esto cambia las tornas en el ámbito nacional, que habitualmente ha sido uno de los más problemáticos de Europa por la presión comercial constante.












