La sospecha y pérdida de la credibilidad son factores muy importantes que actúan no solo ante los inversores y el “establishment”, también para el público general. Y esto atenta contra la principal bandera y logro del gobierno nacional: la disminución de la inflación, que es valorada por toda la sociedad. A diferencia de lo que prometió el gobierno nacional, que será cero hacia mediados de año, las estimaciones y la realidad indican que aumentará. Aunque se refieren a lo que refieren las estadísticas, el principal termómetro social es la percepción de la ciudadanía, que claramente es “todo continúa aumentando”. Es la realidad que viven muchas familias: “No llegamos a fin de mes”. Esto en la clase media, en parte, se soluciona con la tarjeta de crédito u otras formas de endeudamiento. También los sectores con menores ingresos han aumentado el endeudamiento, pero alcanzaron un límite. Según datos de Management and Fit, el 50,8% de quienes tomaron deuda lo hicieron para cubrir necesidades por gastos corrientes como servicios y alimentación o cubrir endeudamiento previo, para la población general el consumo implica más que alimentos.
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