“Nueva York se enfrenta a una crisis fiscal muy seria, con un déficit de 12.000 millones de dólares, una escala aún mayor de la que vimos durante la Gran Recesión”. “Me enorgullece anunciar que nuestro presupuesto municipal está completamente equilibrado”. Entre estas dos frases, pronunciadas por el mismo hombre, Zohran Mamdani, solo han pasado tres meses y medio. Y un sinfín de tensas negociaciones y de tiras y aflojas. El alcalde de Nueva York anunció este martes con la mayor de sus sonrisas —y, como suele, con un vídeo en su cuenta de Instagram— que ha superado la primera gran prueba que se encontró al llegar a la alcaldía a principios de año. Mamdani, un político socialista que ha enfurecido a parte del establishment de la capital financiera de Estados Unidos con sus propuestas de subir impuestos a los ricos, se apunta un innegable éxito político con la ayuda de la gobernadora del Estado, la también demócrata Kathy Hochul, que ha accedido a aumentar los fondos que destina a un Ayuntamiento que gobierna a 8,6 millones de habitantes. Mamdani se había quejado repetidamente de que la ciudad arrastraba un importante déficit inversor por parte de las autoridades de Albany, capital del Estado. Y había descargado en su antecesor, el también demócrata Eric Adams, gran parte de la responsabilidad de la catastrófica situación de las finanzas públicas que heredó. 125.000 millones El presupuesto que se enorgullece de presentar Mamdani ronda los 125.000 millones de dólares (unos 107.000 millones de euros). El regidor no podría haber cuadrado el círculo de no incrementar la deuda, pero tampoco hacer grandísimos recortes sociales sin la ayuda de la gobernadora Hochul, una demócrata centrista a la que muy convenientemente respaldó en febrero para su reelección en las elecciones de medio mandato que se celebrarán en todo Estados Unidos el próximo 3 de noviembre. El político que sorprendió a todo el mundo con su innovadora campaña ha destacado el trabajo entre la alcaldía y el Gobierno de Albany, relación que en anteriores ocasiones ha sido muy tensa, como un modelo de colaboración para los demócratas de distinto signo ideológico. El objetivo de este trabajo entre distintas administraciones demócratas es tanto tratar de mejorar la accesibilidad a la vivienda y a productos básicos en una ciudad con los precios disparados como hacer una oposición conjunta a los republicanos y a la Administración de Donald Trump.Para cerrar el presupuesto, Mamdani también ha tenido que hacer algunos sacrificios, como reducir en unos 1.200 millones de dólares programas de educación y vivienda, dos importantes partidas en el Ayuntamiento y dos de los asuntos centrales de la campaña con la que ganó las elecciones del año pasado. El alcalde ha accedido a que el presupuesto pactado, que aún debe ser aprobado oficialmente, se quede en unos 2.500 millones menos del proyecto preliminar. Estas cesiones llegaron después de que varias agencias de calificación de deuda rebajaran sus perspectivas para la ciudad debido a sus graves problemas presupuestarios. Pese a ser dos hombres con biografías, ideologías y formas de estar en el mundo tan distintas, Trump y Mamdani han exhibido unas sorprendentes buenas relaciones desde que este político izquierdista, musulmán y nacido en Uganda llegó a la alcaldía de Nueva York el pasado enero. Se han reunido en dos ocasiones en la Casa Blanca y los dos han alabado los encuentros. “Estoy convencido de que hará un buen trabajo en Nueva York”, dijo el mandatario republicano durante su primera reunión en noviembre. Trump ha criticado, eso sí, los planes de Mamdani para gravar las mansiones de más de cinco millones de dólares de personas no residentes en la ciudad como una forma para recaudar 500 millones de dólares de las arcas municipales. Ese entendimiento contrasta con las declaraciones previas de ambos. El día de su victoria electoral, en noviembre del año pasado, Mamdani desafió directamente al presidente de Estados Unidos. “Donald Trump, sé que me está viendo. Solo tengo tres palabras para usted: ¡suba el volumen [del televisor]!”, lanzó el ya alcalde electo. “Nueva York seguirá siendo una ciudad de inmigrantes, construida por inmigrantes e impulsada por inmigrantes. Y, a partir de esta noche, liderada por un inmigrante”, añadió. El joven político —llegó a la alcaldía con 34 años, un récord solo superado por Hugh J. Grant a finales del siglo XIX— ganó las elecciones con un discurso muy centrado en los neoyorquinos de a pie, los que ven cómo la carestía de la vida se ha disparado en la última década. Además de su telegenia y dominio de las redes sociales, sus grandes bazas fueron sus promesas de mejorar el acceso a la educación infantil, el transporte público y, en general, todo lo que hace cada vez más difícil llegar a fin de mes a tantos de sus conciudadanos.
Mamdani logra un presupuesto equilibrado para Nueva York meses después de anunciar una crisis fiscal de proporciones históricas
El alcalde socialista, que alertó de la catastrófica situación que heredó de su antecesor demócrata, pacta con la gobernadora un aumento de los recursos que recibe del Estado









