Las PCR para diagnosticar la enfermedad siguen la misma técnica que las usadas para otros virus. El Centro Nacional de Microbiología centraliza los tests de los 14 viajeros españoles y las dos pacientes en vigilancia

Con la mayoría de los viajeros del MV Hondiu en tierra y la vigilancia ya en marcha de los contactos estrechos, como los cruceristas y las dos mujeres en España que compartieron avión con una de las fallecidas en Johannesburgo, empieza una fase trascendental para el control del brote: la identificación de síntomas en los casos sospechosos y la confirmación de los positivos mediante pruebas diagnósticas PCR.

Una vigilancia que poco tiene que ver con los momentos iniciales de la pandemia de la covid, destacan los expertos, ya que ni el hantavirus de los Andes es un desconocido ni su capacidad de transmisión es, en el peor de los casos, explosiva como fue la del SARS-CoV-2. “Es un virus que la medicina conoce bien y sabe cómo controlar con las medidas habituales de rastreo de contactos, cuarentenas y aislamiento de los casos”, explica José Miguel Cisneros, portavoz de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC).

Los síntomas iniciales que produce el hantavirus de los Andes son “bastante inespecíficos”, explica este experto, que también es jefe de servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Virgen del Rocío (Sevilla). “Pueden confundirse con los de un resfriado u otros procesos virales comunes. En la mayoría de los casos, la evolución del paciente será buena y el cuadro clínico no irá más allá. Pero lo característico del hantavirus de los Andes es la rapidez con la que se desarrollan las formas graves que ponen en riesgo la vida del paciente por insuficiencia respiratoria. Es lo que hemos visto en los fallecidos en este brote”, detalla.