Habla
Para cuando, en los primeros balbuceos de la democracia, aquel 4 de mayo de 1976, EL PAÍS salió a los quioscos, la ONCE llevaba ya casi cuatro décadas consagrada a una misión que muy pronto coparía las páginas más sociales del diario naciente: hacer de las personas con discapacidad, que por entonces sobrevivían de la beneficencia, ciudadanos de pleno derecho. La imagen más reconocible de la organización era la del vendedor ciego de cupones apostado en un rincón de la calle y vociferando las cantidades que los boletos repartían en premios; la síntesis de una red que sustentaba a las personas ciegas en un estado que apenas empezaba a hablar en alto sobre derechos sociales. Entre noviembre y diciembre de 1976 aparecen varios artículos en EL PAÍS que reflejan el auge entre la población de aquellas preocupaciones: falta de adaptación de las infraestructuras urbanas, calles y edificios llenos de barreras (cuando no trampas mortales) e incluso manifestaciones y paros de personas ciegas que reclaman que se equiparen sus derechos laborales a los del resto de trabajadores. Los españoles ya no podían tolerar aquella vieja consideración de enfermos, segregados del resto. La conversación sobre su plena integración, que aún perdura, estaba ahí en sus albores. Medio siglo después, nadie como el Grupo Social ONCE refleja la mutación social acaecida en este período —hay más sensibilidad y un convencimiento casi unánime—, hemos experimentado un cambio de paradigma: el futuro económico y social de España necesita de todos y todas. Si en algún momento resultó suficiente con garantizar un medio digno de vida a las personas con discapacidad, hoy se impone el modelo de inclusión construido por esta organización, ejemplar también en los ámbitos europeo e internacional. En el aula, en las bibliotecas, en las facultades y centros de formación; preparándolos para su inserción en el mercado laboral, acompañándolos para que sus carreras profesionales crezcan en igualdad de oportunidades, garantizando que las nuevas tecnologías, como la IA, no se olviden de ellos y sean accesibles; desde la más tierna infancia y hasta el final, el Grupo Social ONCE ha crecido en sus 88 años de existencia para ser capaz de acompañarlos en todas las etapas y facetas de la vida.







