Isabel Díaz Ayuso ha cancelado de forma imprevista su polémico viaje por México cuando faltaban cinco días para su regreso. La presidenta de la Comunidad Madrid pone fin a la gira acusando de boicot al Gobierno mexicano, al que antes había tachado de ser un “narcoestado” y de alinearse con otras dictaduras latinoamericanas como Cuba o Nicaragua. La polémica estos días, sin embargo, ha girado en torno a su relato sobre la Conquista, un asunto sensible en el país y en las relaciones con España, después de que México exigiera responsabilidades a la Monarquía por los abusos cometidos en aquel periodo. Ayuso ha insistido en reivindicar la figura de Hernán Cortés con un homenaje en la capital mexicana, y la respuesta en la izquierda mexicana ha sido contundente. La presidenta, Claudia Sheinbaum, le ha respondido a Ayuso en varias ocasiones desde el Palacio Nacional, lo que ha generado una controversia entre ellas que se ha zanjado de forma abrupta este viernes, cuando el equipo de la presidenta de Madrid ha anunciado que regresa a España antes de lo esperado. Según ellos, el Gobierno mexicano ha amenazado a los organizadores de los premios Platino del Cine Iberoamericano, que se entregarán la tarde del sábado en la Riviera Maya, con cerrar el resort turístico donde se celebrará la gala si ella participaba. “Lo más grave nos ha ocurrido este viernes”, afirman desde el entorno de la presidenta de la comunidad. “El Gobierno incluso ha llegado al extremo de amenazar con el cierre del complejo Xcaret. Me parece una auténtica barbaridad”, continúan. Los organizadores de los Platino han asegurado a EL PAÍS que no tienen constancia de esas amenazas de clausura. Xcaret, que alberga esos premios audiovisuales desde 2018, también ha “negado categóricamente” haber recibido amenazas de autoridades federales o locales de boicotear la entrega de premios. En un comunicado, el poderoso consorcio sí asegura haber solicitado a los premios retirar a Ayuso la invitación por las “desafortunadas declaraciones” vertidas por la Comunidad de Madrid. Esta gala, según el propio Gobierno regional explica en un comunicado de prensa, la copatrocinan ellos con el Ayuntamiento de Madrid, y se celebra de forma alterna entre Madrid y Cancún.Este ha sido el colofón a semanas de tensión y cruce de palabras entre la presidenta de Madrid y Sheinbaum. “Nos hemos sentido en peligro. Nos han mandado manifestantes y han tratado de reventar eventos. Hemos sufrido un clima muy hostil”, cuentan desde el entorno más íntimo de la presidenta de Madrid, que acusa a Sheinbaum de “expulsarla”. La cancelación de Ayuso ha caído como un balde de agua fría en medio de la rueda de prensa del actor argentino Guillermo Francella, premio de honor en los Platino. A los organizadores les ha tomado por sorpresa la decisión de la política española, quien emitió un duro comunicado al mismo tiempo en que el intérprete hablaba de su trayectoria frente a la prensa y a la plana mayor de los premios, incluido Enrique Cerezo, el empresario y CEO de la empresa que organiza el certamen. En esa nota, la Comunidad de Madrid carga contra todos, empezando por la Administración de la mandataria mexicana, de la que afirma que “se ha mostrado sorprendentemente nerviosa por este viaje”, hasta la “izquierda española”, que criticó el viaje, rechazando que “la agenda de la presidenta estuviera vacía”. Apenas unos minutos antes de que se conociera la cancelación, Sheinbaum había reiterado en su conferencia matutina diaria que Ayuso, situada ideológicamente en sus antípodas, tenía “derecho a venir a hablar”. “No vamos a coartar su libertad de expresión. Ahora, no creo que sirva a quien la trajo, porque no va a ayudar que hable de Hernán Cortés y la Conquista para ganar una elección en nuestro país”, ha añadido, parca.La posición de la mandataria ha sido después respaldada por la Secretaría de Gobernación, equivalente al Ministerio del Interior. “En ningún momento se intentó evitar alguna de sus presentaciones públicas o privadas. México vive total libertad que permite el debate abierto de las ideas”, indica ese departamento en un comunicado. La expedición madrileña explica por teléfono que el ambiente ha sido muy tenso desde que la presidenta puso un pie en la Ciudad de México. “Llevamos apenas una semana aquí y la presidenta Sheinbaum ha arremetido diariamente contra el viaje de la presidenta; algo totalmente inédito”, cuentan. Según su versión, durante toda la gira han sufrido la presencia de activistas del Gobierno mexicano que han tratado de boicotear los actos de Ayuso.Citan, por ejemplo, el momento en el que una regidora de Morena irrumpió en un acto en Aguascalientes antes de que Ayuso tomase la palabra para protestar contra quienes habían invitado a la presidenta a ese Estado, y cuando una diputada de la oposición mexicana, de Movimiento Ciudadano (que forma parte de la oposición, no del Gobierno), se acercó en el aeropuerto para recriminarle que minimizase los crímenes de la Conquista. En un vídeo grabado y subido a redes sociales se ve que se dirigió a Ayuso de forma serena. El entorno de Ayuso, sin embargo, está muy encendido. Una de sus personas de más confianza, Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid, ha tuiteado lo siguiente: “México tiene un Gobierno fascista. Y sufre a una presidenta totalitaria, aplaudida por una izquierda española que se echaría a la calle si un Gobierno en España hiciera la décima parte de lo que ella hace con quienes no piensan igual”. EL PAÍS ha acudido a todos los eventos de la gira y no ha palpado ese nivel de animadversión. Las protestas han sido más bien pequeñas y sin incidentes mayores. La mayor protesta ocurrió el lunes, cuando varias decenas de representantes de las comunidades indígenas se congregaron a las puertas de la catedral de Ciudad de México para mostrar su rechazo al homenaje a Cortés, a quien consideran “símbolo de los crímenes de lesa humanidad” de la Conquista, según leyeron en un comunicado. Finalmente, el acto se trasladó a otro punto de la Ciudad de México. Tampoco en Aguascalientes eran más de una veintena quienes se arremolinaron a las puertas del Congreso local para recibirla entre gritos de “¡fascista!”. Incluso la regidora que impidió a Ayuso empezar su discurso en Aguascalientes no tuvo una actitud agresiva. Las mayores críticas se han producido desde las redes sociales y con simpatías a Morena, el partido oficialista. Las críticas hacia Ayuso que han arreciado desde la izquierda han resonado con más fuerza por la tibieza con la que la derecha mexicana ha acogido a la presidenta madrileña. El discurso en el que enmarca el periodo de la Conquista, que califica como un hecho que no solo llevó violencia a América, sino que vino acompañado de un proceso civilizatorio, no encuentra quien lo abrace en México, tampoco en la oposición a Claudia Sheinbaum, que no se ha atrevido a romper el consenso nacional en esa cuestión para salir al paso de las críticas hacia la gira de la española. El homenaje a Hernán Cortés el primer día ha marcado el tono de toda la semana y ha dejado en una difícil posición a los partidos de la derecha, con los que Ayuso tenía diversos encuentros que no han terminado de brillar a cuenta de la polémica que se arrastraba de atrás.