¿Qué debe hacer una empresa que se enfrenta a una acusación de agresión sexual dentro de su organización, incluso aunque crea que esta no tiene base? JP Morgan se ha visto en el brete de tener que responder a esta pregunta; y su método pasa por pagar al denunciante con la esperanza de apagar el incendio. Pese a sus intentos, el banco encabezado por el influyente Jamie Dimon no logró su objetivo de acabar con una polémica que se ha acabado extendiendo por las redes sociales.La mayor entidad financiera de Estados Unidos ofreció un millón de dólares (unos 850.000 euros al cambio actual) a Chirayu Rana, un antiguo empleado de banca de inversión, semanas antes de que este presentara una demanda contra una compañera a la que acusaba de agresión sexual, según ha publicado el diario The Wall Street Journal. Según la demanda presentada en un tribunal de Nueva York, además de la agresión sexual de una empleada, el trabajador en banca de inversión sufrió también discriminación racial —Rana es de origen nepalí— por parte de varios compañeros. JP Morgan, que asegura haber iniciado una investigación interna, asegura que las acusaciones del demandante carecen de fundamento. Los abogados de la acusada, que la demanda identifica como Lorna Hajdini, aseguran que todo es una invención de Rana.Los abogados del demandante presentaron la semana pasada una demanda ante un tribunal estatal de Nueva York firmada con un seudónimo. Las sospechas surgieron porque la retiraron del registro poco después. Este lunes volvieron a presentar un escrito de acusación muy similar al original, con algunos cambios, lo que ha dado origen a ciertas especulaciones. La demanda pública, adelantada por The Wall Street Journal, incluye detalles gráficos y declaraciones que describen supuestamente cómo la banquera de mayor rango exigió a su subordinado tener relaciones sexuales. Las insinuaciones iban acompañadas, según el escrito, con insultos racistas y amenazas. “Si no me follas pronto, te voy a arruinar… Nunca lo olvides, eres mío”, dijo, según figura en la demanda. “Si no me follas hasta dejarme sin aliento esta noche, voy a sabotear tu ascenso”, añade el escrito.Las acusaciones se hicieron virales al difundirse por redes sociales como X e Instagram vídeos falsos generados por inteligencia artificial en los que se recreaban los supuestos hechos que describe la demanda. La propuesta de un millón de dólares trataba de evitar toda esta polémica, pero Rana rechazó la oferta de JP Morgan y reclamó más dinero, según las fuentes citadas por el Journal. “Tratamos de llegar a un acuerdo con el objetivo de evitar el tiempo y el dinero de un proceso judicial y para apoyar a una empleada que se veía amenazada por el daño reputacional que ahora está viviendo. Seguimos creyendo que las acusaciones no tienen fundamento. Nuevas informaciones que han surgido en el proceso no hacen más que reforzar esa conclusión”, ha asegurado a través de un comunicado un portavoz de la compañía.Rana empezó a trabajar en JP Morgan en mayo de 2024. Un año más tarde, presentó una queja interna en el departamento de recursos humanos de la compañía en la que decía ser víctima de discriminación, acoso racial y agresión sexual por parte de varios empleados. En concreto, aseguraba que compañeros le habían dedicado comentarios despectivos relacionados con sus orígenes nepalíes y que había sido agredido en múltiples ocasiones por una empleada de alto rango en la empresa. A Rana se le concedió un permiso retribuido tras presentar la queja y el banco inició una investigación interna, según la demanda. Fuentes del Wall Street Journal concluyen que el demandante dejó finalmente la empresa en octubre de 2025, momento en el que empezó a trabajar con la firma de capital riesgo Bregal Sagemount.La nueva tormenta que agita al mundo financiero neoyorquino muestra, por una parte, las dificultades que tienen las empresas para hacer frente a acusaciones que pueden arruinar la reputación de los afectados. Y, por otra, lo difícil que es para las víctimas reales de agresiones sexuales demostrar lo que les ha sucedido. Demanda de Trump La polémica no es nueva para JP Morgan, que en enero se enfrentó a una demanda del presidente estadounidense, Donald Trump, contra Dimon, presidente y consejero delegado. El mandatario reclamaba al menos 5.000 millones de dólares por el perjuicio que, según él, le había causado el banco por retirarle sus servicios financieros por motivos políticos. En febrero, un mes después de que el republicano presentara la demanda, JP Morgan admitió que había cerrado de forma deliberada las cuentas de Trump, tanto las personales como las de sus empresas, después de la toma del Capitolio del 6 de enero de 2021 por una turba instigada por él que trataba de impedir el traspaso de poder al demócrata Joe Biden, que había ganado las elecciones de 2020. En una respuesta ante la demanda de Trump, la mayor entidad financiera de Estados Unidos dijo por primera vez que había cancelado más de 50 cuentas bancarias del hombre que presidió el país entre 2017 y 2021 y que volvió a la Casa Blanca tras las elecciones de 2024.
JP Morgan ofreció un millón de dólares a un empleado para evitar que demandara a una compañera por agresión sexual
El mayor banco de Estados Unidos no logró su objetivo de evitar la polémica de una acusación que se ha hecho viral en redes sociales










