La junta de accionistas nombra hoy al nuevo consejero delegado, que deberá lidiar con la IA y cumplir con los dividendos prometidos
César González-Bueno se ha regalado una Ducati para estrenar su jubilación. El ya exconsejero delegado del Banco Sabadell, de 66 años, se marcha a darle gas a su nueva moto mientras la entidad catalana tiene por delante un camino serpenteante. Ya sin su filial británica TSB, que ha pasado a manos del Banco Santander, el nuevo CEO Marc Armengol, que cumple 50 años, se pone al volante de un Sabadell más pequeño con la misión de adaptar los servicios del banco a la nueva realidad tecnológica y a los desafíos y posibilidades que implica el despliegue de la Inteligencia Artificial (IA). Por lo pronto, la transición se ha formalizado con un resultado trimestral a la baja, los beneficios cayendo un 29,1%, pero sin distorsionar la junta de este miércoles por la tarde en Sabadell ante unos accionistas que se relamen porque se les prometieron dividendos.
La nueva etapa del Sabadell ha devuelto la bandera blanca a la sede del banco. El año y medio de tensa refriega con el BBVA por la opa hostil que lanzó la entidad que preside Carlos Torres ha dejado de ser una preocupación agobiante para pasar a ser un tema de conversación ligera. Casi se le quiere dar categoría de anécdota. Este lunes, el presidente del Sabadell Josep Oliu y el del BBVA Carlos Torres coincidieron en Barcelona en el acto de celebración del 50 Aniversario de EL PAÍS. Charlaron animadamente e incluso compartieron alguna carcajada. Nada que ver con la tensión que había entre ambos hasta hace poco.







