Sol Gallego-Díaz fue un referente moral que evaluaba cualquier decisión en función de sus beneficios para el ciudadano, para el lector

El recuerdo es aquello que sobrevive al olvido. De Sol Gallego-Díaz me queda en la memoria mucho menos que todo lo vivido, pero lo suficiente para saber que fue excepcional. Y que lo fue por un motivo: su valor ético....

Hay periodistas brillantes, otros son valientes y muchos tenaces. Sol fue todo eso, pero destacó por su capacidad para hacer lo correcto: plantarse y decir no; alzarse y contar la verdad a quien no quiere escucharla o cree que con el poder o el dinero puede maquillarla.

La ética suele mostrar renglones torcidos en el periodismo. Todos los días hay quienes desde sus tribunas nos dan lecciones y luego vuelven a sus cavernas. Sol era adusta, poco dada a pontificar. Solía escuchar con la mirada fija; luego garabateaba en un papel, tensaba el rostro y esperaba al momento propicio para lanzar su argumento. Sobre el feminismo, la libertad, la lucha política, la empresa periodística, los prejuicios o la deriva del mundo... Muy influida por Hannah Arendt, era una periodista comprometida con su tiempo y con unos valores claros y legibles. Nada sectaria, defendía una idea del progreso en la que las instituciones jugaban un papel fundamental, pero también la exigencia de honradez en los dirigentes políticos.