El fuego del pasado agosto lo provocaron unos desbroces de la Xunta y el Ayuntamiento que no se suspendieron porque la orden se perdió por el camino

Ni tramas incendiarias ni fatalidad irremediable. Las pesquisas judiciales apuntan a que la chispa que originó el segundo mayor fuego de la historia de Galicia prendió en el caos de los despachos. El incendio de Oímbra (Ourense), que el pasado verano arrasó más de 23.000 hectáreas entre el 12 y el 31 de agosto e hirió de gravedad a tres jóvenes brigadistas, fue provocado por unas negligentes tareas de desbroce contratadas por la Xunta y el Ayuntamiento que nunca debieron realizarse. Desde...

Santiago, un director general de la Consellería de Medio Rural mandó parar los trabajos por las condiciones meteorológicas, pero la orden se perdió por el camino hacia Oímbra. Los operarios que tenían que dirigir y ejecutar esas tareas aseguran que nadie se la transmitió y que el mismo día de la tragedia recibieron incluso el encargo expreso de continuar.

La jueza solo mantiene como investigado al conductor del tractor que estaba realizando los desbroces que desencadenaron el incendio. Es un hombre de 47 años, trabajador de la empresa privada contratada para realizar estas limpiezas. Está acusado de un presunto delito de incendio por imprudencia grave y de tres delitos de lesiones y daños por imprudencia grave, según informan fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia. Los investigadores sostienen que causó el destructivo incendio de Oímbra en dos puntos, debido al “golpeo” de las piezas metálicas de la desbrozadora contra el terreno, una acción temeraria en un día de riesgo extremo porque dispara chispas y esquirlas incandescentes. La Guardia Civil detectó deficiencias en la desbrozadora: solo contaba con cinco de las 14 láminas de protección que debería tener para mitigar el lanzamiento de piedras, maderas o metales.