La esposa pide rapidez a España y Suecia para liberar a su marido, un activista de origen palestino

Saif Abukeshek, el español retenido por Israel tras asaltar 22 barcos de la flotilla con ayuda a Gaza, no tenía intención de llegar a Gaza con la Global Sumud Flotilla. Iba en un barco observador y como hizo el año pasado, cuando desempeñó funciones logísticas en puertos de Túnez, Sicilia y Creta, preveía tomar todas las cautelas y evitar aproximarse a aguas israelíes, consciente del peligro que acarreaba su origen palestino: nació en el campo de refugiados de Askar, en Nablús. El asalto de las fuerzas militares israelíes cerca de la costa griega, pero en aguas internacionales, fue toda una “sorpresa”, según explica su esposa Salli Issa en una llamada telefónica con EL PAÍS. “Se trata de una actividad legal que realiza una organización civil, no tiene ningún sentido lo que ha pasado”, reivindica sobre la ilegalidad con la que ha actuado el Ejército de Israel.

Issa afirma no tener noticias de su marido. Tras conocer el “secuestro”, se ha puesto en contacto con el Gobierno español pero también con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia, país en el que ella nació y donde se casó con Abukeshek, que además de la nacionalidad española también tiene la sueca. Les ha advertido que los movimientos tienen que ser rápidos, antes de que ambos entren en territorio de Israel. Reclama manifestaciones en las calles para presionar a los gobiernos europeos para que se impliquen en la libertad de las dos únicas personas que no han sido puestas a disposición de las fuerzas policiales en Grecia, tanto su marido Saif como el ciudadano brasileño Thiago Ávila.