Cuando en 2010 la actriz se casó con John Krasinsky, el actor, que acababa de enviudar, se reecontró con la hermana de su compañera de ‘El diablo viste de Prada’. El resto es historia

Si hay un lugar en el mundo acostumbrado a vivir momentos especiales, ese es el Paseo de la Fama de Hollywood. Estrenos, fiestas y celebraciones han ocurrido desde hace décadas sobre sus losetas de terrazo gris. Pero este jueves, a las once y media de la mañana (hora de Los Ángeles), se producirá un momento realmente único: dos actores re...

cibirán, a la vez, una estrella en el Paseo. Y, además, son tanto compañeros de trabajo como familia, una combinación poco habitual. La londinense Emily Blunt y el neoyorquino Stanley Tucci recibirán sus honores en el 6930 de Hollywood Boulevard, a las puertas del emblemático hotel Roosevelt. Lo celebrarán, previsiblemente, entre compañeros, pero también en familia: son cuñados desde hace más de una década.

A Blunt, de 43 años, y Tucci, de 65, les han traído hasta aquí largas carreras, numerosos premios y un puñado de éxitos (ambos han estado nominados al Oscar, él por The Lovely Bones y ella, por Oppenheimer), pero también la nostalgia y la moda, esas que se vuelven a juntar en la segunda parte de El diablo viste de Prada. La película, donde ellos son los secundarios principales, llega a los cines este viernes, en un timing preciso y perfectamente calculado con la ceremonia. Habrá que ver su éxito —la primera, hace 20 años, recaudó 326 millones de dólares en salas, 10 veces lo que costó—, pero solo la campaña de promoción internacional está reflejando el interés y su enorme capacidad de congregar a las masas. De ahí que este sea el remate final para la misma. No se ha confirmado que Meryl Streep o Anne Hathaway, sus protagonistas, vayan a estar en la ceremonia de la estrella. Pero no faltarán famosos: se espera, lógicamente, a John Krasinski, actor, director y esposo de Blunt. Y también a Felicity Blunt, editora literaria, hermana de la actriz... y esposa de Tucci desde hace más de una década. Precisamente, en parte, gracias a El diablo viste de Prada.