En Sofía se debate si el prorruso Rumen Radev, que ganó los comicios el 19 de abril, seguirá la estela de Orbán en la UE

El continúo vaivén de los estudiantes que se sientan en las escalinatas de la biblioteca neorrenacentista de la Universidad de Sofía se parece a simple vista al de cualquiera día. Pero, en esta ocasión, la comidilla de los que pertenecen a la generación Z —los nacidos entre 1997 y 2012 que pergeñaron la caída del anterior Gobierno en diciembre y provocaron la celebración anticipada de las octavas elecciones legislativas en cinco años— revela cierta agitación por

rruso-y-euroesceptico-rumen-radev-gana-con-mayoria-absoluta-las-legislativas-de-bulgaria.html" data-link-track-dtm="">la victoria del que fue presidente de Bulgaria hasta principios de año, Rumen Radev. El pasado 19 de abril, los búlgaros confiaron el devenir de este país de la Europa de la Este en el político considerado más prorruso por su retórica de las últimas dos décadas. Y el que podría erigirse como una versión descafeinada del húngaro Viktor Orbán —que perdió las elecciones del 12 de abril—, en el seno de la Unión Europea por su oposición a la ayuda militar a Ucrania por la invasión rusa.

El líder de la coalición Bulgaria Progresista se impuso con claridad al lograr 131 de los 240 escaños en juego, lo que le concede la opción de convertirse en el nuevo primer ministro, a pesar de que todavía no ha manifestado sus intenciones. Este resultado pone fin a un ciclo de ejecutivos que han gobernado esta nación de 6,5 millones de habitantes de forma intercalada con efímeras coaliciones desde 2021 y que han permitido que se perpetúe la endémica corrupción que lastra al país con la menor renta per cápita del bloque comunitario.