El californiano detenido por abrir fuego en el hotel donde el presidente Trump asistía a la Cena de Corresponsales vivía con sus padres

La avenida Gramercy, en Torrance, en Los Ángeles, no ha recuperado la calma desde anoche. La irrupción de un enjambre de agentes fuertemente armados en la vivienda del profesor Cole Allen quebró la tranquilidad de este vecindario de clase media donde compartía hogar con sus padres. Avanzado el operativo, los helicópteros de los canales de televisión comenzaron a sobrevolar el lugar y nadie pudo dormir. Aquí los vecinos dicen que apenas si cruzaron un saludo fugaz o vieron pasar en su pequeña moto al hombre detenido tras abrir fuego este sábado en un hotel de Washington, donde el presidente Donald Trump, su esposa, Melania, y varios destacados miembros del gabinete asistían a la Cena de Corresponsales. Todos ellos resultaron ilesos. Trump ha asegurado este domingo que Allen actuó por “odio a los cristianos”. Antes de viajar en tren desde Los Ángeles hasta la capital, Allen dejó escrito un manifiesto contra el presidente.

El único rastro de Allen en este barrio es la motoneta azul que lo transportaba al trabajo. La dejó abandonada en el patio delantero. “Era muy callado. Él se movía en ese scooter, el que está ahí”, confirma el vecino de la casa de al lado, Paul Thompson, un abogado de 44 años. Hace unos días, convenció a los padres de Allen para que le permitieran poner frente a su vivienda un letrero de su campaña para juez.