Álvaro Mellizo |
Islamabad (EFE).- La negociaciones de paz en Islamabad siguen llenas de incertidumbre y signos contradictorios después de que Irán afirmara categóricamente que su ministro de Exteriores, Abás Araqchí, presente en la capital pakistaní, no tiene previsto reunirse con los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Jared Kushner, cuyo viaje fue anunciado por la administración estadounidense.
Los mensajes del viernes, con una visita de Araqchí a Pakistán que parecía abrir la puerta a la reanudación de las conversaciones bilaterales directas, y la respuesta inmediata de Washington afirmando que sus enviados se reunirían con él, se han enfriado con el paso de las horas para revelar una situación aún compleja en la que ninguna de las partes quiere hacer ver que ha cedido un ápice.
«No se prevé que ocurra ninguna reunión entre Irán y Estados Unidos. Las observaciones de Irán serían comunicadas a Pakistán», afirmaron en la madrugada de este sábado las autoridades iraníes, cerrando de un portazo las especulaciones sobre un posible encuentro bilateral.
No está claro si el seco mensaje es solo para el consumo interno iraní y apaciguar a sus sectores más duros sin ceder un milímetro en su línea roja de eliminar el bloqueo naval antes de regresar a las negociaciones, pero lo cierto es que Teherán siempre enmarcó el viaje de Araqchí como un encuentro bilateral con sus contrapartes en Pakistán, Omán y Rusia.















