Évole es un fulano muy bueno inventándose un género, logrando complicidad no sólo con el que tiene enfrente sino con la mayoría de la gente

Me propuse con acierto no ver más programas de Jordi Évole, después de una entrevista con una dama, imagino que aconsejado férreamente por su cadena, que representaba para mí lo del nada nadea, pero hasta límites repulsivos. Una tal Montero, que se autoproclama sin vergüenza como la persona más poderosa de todo esto. Pero Évole es un fulano muy bueno inventándose un género, logrando complicidad no sólo con el que tiene enfrente sino con la mayoría de la gente. Y constato que en su última época se acerca en plan colegueo absoluto a gente famosa ...

que nacieron en su entorno, vecinal y solidario. Viva la cultura de barrio cuando hemos logrado el protagonismo.

Y le observo en ese entorno tan suyo, cómo no, con Loquillo. Reivindicando la lucha de clases en los barrios desnutridos que les parieron. Lo hacen muy bien. A Loquillo le conocí en una comida que prolongamos desde las 2 de la tarde hasta el anochecer. Ese fulano siempre me cayó muy bien, pero ahí constaté que además de una estrella del rock hispánico, era un hombre muy inteligente, un fulano que controla su arte, un tío tan tío como legal.