“La situación fue tan esperpéntica que se tuvo que parar la votación”, asegura el presidente de Castilla-La Mancha
Casi una década después, el 1 de octubre de 2016 ha pasado a la historia de la política española como una de las jornadas más aciagas en el PSOE. Aquel sábado, tras un Comité Federal de más de once horas repleto de gritos, insultos y hasta llantos, Pedro Sánchez dimitía como secretario general del partido tras perder la votación a mano alzada sobre su propuesta para celebrar unas primarias que lo revalidasen como líder. Ese día se visibilizó la fractura de una formación que tardaría años en recuperarse de aquel episodio y que llevó, como consecuencia, a la abstención de los socialistas para permitir la investidura de Mariano Rajoy. Algunas de aquellas heridas aún no se han cerrado.
Este viernes, el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, del sector más crítico contra Sánchez, se ha referido a lo sucedido en la reunión de 2016 como “un intento de hurtar la democracia del Partido Socialista”. Lo hace tras la publicación de unos vídeos de ese día difundidos por The Objective en donde se muestra la pugna entre los partidarios de Susana Díaz y quienes apoyaban a Sánchez. Los audios de esos momentos de tensión se publicaron en su día por la Cadena Ser. El principal enfrentamiento se vivió por el tipo de votación que se debía realizar. Los partidarios de Pedro Sánchez pedían que se realizase de manera “secreta”, en una urna que estaba oculta detrás de un panel. Mientras, los críticos denunciaban que se trataba de una maniobra poco clara y ajena al deseo de la mayoría de votar a mano alzada. Tras horas de enorme tensión, el aún líder del PSOE accedió a esta segunda opción.






