Las ciudades catalanas con más migrantes se reorganizan ante la regularización para absorber la avalancha de solicitantes

La primera semana de tramitación de la regularización extraordinaria ya ha desbordado a los servicios sociales en Cataluña. Barcelona, L’Hospitalet de Llobregat y Badalona se han visto obligadas, cada una a su manera, a reorganizar la atención para absorber la avalancha de solicitudes. La capital catalana habilitará cuatro nuevos puntos apenas dos días después de iniciar el proceso; L’Hospitalet abrió el recinto ferial de La Farga, donde atiende a más de 2.000 personas al día; y Badalona reparte cerca de 270 turnos diarios. Los ayuntamientos y las entidades colaboradoras, encargados de expedir el certificado de vulnerabilidad social, han multiplicado las citas y los dispositivos específicos. Mientras, los solicitantes encadenan colas y trámites entre distintos centros en busca de regularizar su situación, con información dispersa entre carteles, entidades de apoyo y códigos QR de formularios. “Tenemos 8.000 citas hasta junio y no podemos atender a más gente”, resume Chaib Mohamed, presidente de la Fundación Ibn Battuta, una de las organizaciones implicadas.

El proceso presencial, iniciado el 20 de abril, ha generado desde los primeros días largas colas en distintos puntos de Cataluña. Aunque se trata de un trámite vinculado a Extranjería, buena parte de la documentación depende de los municipios, que concentran la presión asistencial. “La presión en los ayuntamientos es muy elevada”, ha reconocido este martes el delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, durante un acto consular y también ha alertado del riesgo de estafas en los trámites. “Que no paguen ni un solo euro”, ha advertido.