Los artistas, reconocidos internacionalmente, son parte de las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos

Hasta la prisión de máxima seguridad de Guanajay, al suroeste de La Habana, ha llegado una noticia que se comenta entre los reclusos: uno de los suyos, el rapero Maykel Osorbo, podría estar de vuelta a la calle en dos semanas. Ha sido el plazo que, según declararon fuentes del Departamento de Estado al medio estadounidense USA Today, le puso Washington al Gobierno de La Habana

-alto-perfil.html" data-link-track-dtm="">como parte de las negociaciones en marcha. Osorbo actúa como si nada nuevo estuviera sucediendo. Ha habido otras excarcelaciones, otros pactos con el Vaticano o con los estadounidenses, otros momentos en los que parece que algo va a suceder con él, sin que nada trascienda. Cuando a inicios del 2025 Cuba anunció la excarcelación de más de 500 presos, los amigos de Osorbo (nombre artístico que alude a la mala suerte en lengua yoruba) le preguntaron si albergaba alguna esperanza de que fuera él uno de los enlistados. “Yo no tengo suerte”, dijo. “A mí nunca me ha pasado nada bueno”.

Este martes, en una llamada apresurada desde la prisión, Osorbo, quien cumple una condena de nueve años de privación de libertad, aseguró a EL PAÍS que prefería no pasarse las horas pensando en el momento en que lo puedan soltar. “Yo estoy tranquilo, en mi esquina, esperando”, dijo el rapero. Si así fuera, si como parte del diálogo entre la Habana y Washington las autoridades cubanas liberaran a sus más de 700 presos políticos, Osorbo seguiría siendo el mismo: “Si salgo de aquí vivo, seguiré siendo lo que ya soy, un músico, un cubano que tuvo una vida difícil y se levantó mil veces. Pero si ellos deciden, por maldad, que yo debo seguir preso, ahí sí van a tener que matarme”.