El programa para 2026-2030, dotado con 7.000 millones de euros, se desplegará en el segundo semestre tras el acuerdo con las comunidades

El Gobierno ha aprobado este martes el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, con el que pretende encarar la crisis del sector durante los próximos cuatro años. El plan ―que no requiere de aprobación en el Congreso y cuenta con una dotación récord de 7.000 millones de euros, el triple que el proyecto anterior― ha recibido el espaldarazo definitivo en el Consejo de Ministros, al que ha llegado siete meses después de que se conocieran sus líneas maestras, en septiembre de 2025. El proyecto incluye dos novedades importantes: el blindaje como públicas de todas las viviendas protegidas que reciban fondos estatales (es decir, no podrán desclasificarse pasados unos años) y el aumento de las ayudas para la construcción de vivienda pública, que se destinará mayoritariamente al alquiler con un precio máximo de 900 euros al mes.

“Es un plan que nace con la vocación de dar respuesta a una demanda. La ciudadanía está demandando un acuerdo para dar respuesta al principal problema que sufre”, ha señalado Rodríguez, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La responsable de Vivienda ha indicado que este plan viene a “conformar el quinto pilar del Estado del Bienestar”, y que es “un paso importante en esta solución para el problema de la vivienda hoy y para siempre”, para evitar “que sea una crisis recurrente”. Pese a haber sido aprobado hoy, todavía han de establecerse los convenios de colaboración pertinentes entre el Estado y las comunidades autónomas, por lo que el despliegue definitivo del plan no llegará hasta el mes de julio.