Las autoridades del Estado de México identifican al agresor como un hombre de 27 años originario del norte de Ciudad de México. Es una de las víctimas mortales del suceso junto a una turista canadiense de 32 años

Un solo hombre con un arma corta tiene sometidas a decenas de personas en lo alto de la Pirámide de la Luna, en la concurrida zona arqueológica de Teotihuacán (Estado de México). Entre la gente aterrorizada hay muchos turistas extranjeros. En los videos que han saltado a las redes se los ve pecho tierra u ocultos detrás de las piedras que sobresalen de la propia pirámide. El asesino ―pues matará, de momento, a una persona, de nacionalidad canadiense― se pasea con parsimonia en esa altura que ha elegido como escenario. Parece consciente de que lo observan, lo graban, lo temen. Todo el mundo petrificado mientras el atacante, identificado como Julio César N, de 27 años, camina hacia su equipaje, se agacha, extrae probablemente cartuchos, y luego, arma en mano, regresa hacia donde están postradas las que serán sus víctimas.

Los videos, grabados a decenas de metros de distancia por los visitantes que están abajo de la pirámide, no permiten observar los pequeños detalles, pero lo que importa, ahora, es la imagen amplia, su deplorable hazaña: el sujeto balancea el brazo con el arma, apunta al cielo, luego hacia la gente tirada bocabajo, y dispara una, dos, tres veces. Así, los tiros espaciados por un breve descanso macabro, como si cada detonación y su intervalo fuese un mensaje codificado.