El agresor, identificado como Shamar Elkins, era padre de siete de las víctimas. Sufría problemas de salud mental y estaba a punto de divorciarse

Shreveport, una ciudad de casi 200.000 habitantes al noroeste de Luisiana, sigue en estado de conmoción. Este domingo por la mañana, Shamar Elkins, de 31 años, asesinó a sangre fría a siete de sus hijos y a un sobrino. Les disparó a bocajarro. Las víctimas tenían entre tres y 11 años. Elkins también disparó contra dos mujeres, una de ellas su esposa, quien fue trasladada al hospital gravemente herida. El agresor falleció por disparos de la policía cuando trataba de huir en un coche robado. Se trata del tiroteo masivo más grave ocurrido en Estados Unidos en los últimos dos años.

El trágico episodio ha sacudido al país por la edad de las víctimas y por la naturaleza del suceso: un padre matando a siete de sus hijos. Los vecinos de Shreveport, que llegó a ser capital del estado de Luisiana, están devastados; la ciudad está de luto por uno de los sucesos más graves de su historia. Durante la noche del domingo y el lunes, organizaron vigilias y depositaron flores y velas junto a notas con oraciones en el lugar donde fueron asesinados los niños.

La policía no ha desvelado el móvil de los hechos y continúa la investigación, mientras se acumulan las preguntas sobre una tragedia que nadie puede explicarse. “Esta es una situación desgraciada, quizás la peor situación trágica que hayamos tenido jamás en Shreveport”, dijo el alcalde Tom Arceneaux durante una conferencia de prensa el domingo.