Los movimientos progresistas defienden trabajar para que el feminismo siga siendo mayoritario entre los jóvenes
Los partidos progresistas de todo el mundo han aprovechado el Global Progresive Movement (GPM) para discutir la agenda con la que plantar cara a los populismos y a los movimientos de extrema derecha. Lo han hecho a lo largo de unas 90 mesas por las que, a lo largo de dos días, han pasado políticos de todas las esferas, sindicalistas, académicos y activistas que
ml" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2026-04-18/la-cumbre-progresista-busca-recetas-contra-el-populismo-poner-coto-al-negocio-con-los-servicios-publicos-e-impuestos-a-los-ultrarricos.html" data-link-track-dtm="">han hecho su diagnóstico de la situación actual y han formulado propuestas para recuperar el terreno perdido en los últimos años. Estas son algunas de las políticas que ha propuesto en varios ámbitos.
Desigualdad. En todas las mesas del Global Progressive Movement ha habido un diagnóstico unánime: la desigualdad ha crecido de forma exponencial en las últimas décadas. Y las sucesivas crisis financieras y de precios y la revolución digital no han hecho más que acrecentar la distancia entre los más poderosos y los más empobrecidos. Tanto que incluso se ha hablado de una “oligarquía” que pone en riesgo la democracia. “La menor participación del trabajo en la riqueza ha aumentado la polarización social”, afirmó la vicepresidenta primera de la Comisión Europea, Teresa Ribera. La receta de los socialdemócratas también es clara: imponer un tributo global del 2% de grave el patrimonio de las grandes fortunas. Según el economista de la Paris School of Economics Gabriel Zucman, esta aportaría unos 250.000 millones de dólares que podrían destinarse a la lucha contra la desigualdad.









