La autora de literatura infantil aborda el tema de los cambios en su nuevo libro, ‘El jardín de los balones perdidos’, en el que reivindica más tiempo libre para que la infancia disfrute del barrio
La
6-anos.html. Haga clic o pulse si confía en este vínculo." data-link-track-dtm="">autora de literatura infantil, juvenil y adulta Lola Llatas (Valencia, 49 años) ha afrontado muchas mudanzas a lo largo de su vida. Ha residido en el desierto australiano, en la India, en Londres y los dos últimos años en Arabia, de donde está recién llegada y donde ha vivido, junto a su marido y sus dos hijos, el inicio de la contienda en Oriente Próximo. “Hemos hecho un encaje de bolillos para volver y muy atentos a las noticias, pero ya estamos aquí”, explica la autora, que atiende a EL PAÍS en una cafetería del barrio madrileño de Lavapiés. Esa extensa experiencia de hacer las maletas, y esa evolución que implica empezar en un sitio nuevo, la ha convertido en el tema central de la novela infantil El jardín de los balones perdidos (Edelvives, 2026), con la que ha ganado el Premio Ala Delta 2026.
En El jardín de los balones perdidos, Llatas habla de cómo afrontar esos cambios y de darle espacio a los niños para que asuman la nueva situación, pero también de tejer momentos con la comunidad. De buscar el tiempo para conocer a los vecinos y disfrutar del barrio. “Hay que recordar lo que para nosotros era la infancia, cuando no necesitábamos saber tocar el piano, ni ir a clases de fútbol o de inglés, y reconectar con nosotros”, razona la escritora. Ella lo hace a través de una historia de amistad que comienza cuando Luis Alfonso, un niño de 10 años que se acaba de mudar y al que no le gusta ni el edificio donde vive, ni la tele nueva y, en general, ningún cambio, cuela su balón en el jardín de Violeta, una anciana que lleva años sin salir de su casa porque no quiere que el Ayuntamiento use parte del terreno de su jardín para construir un parque.






