Decenas de personas se manifiestan para solicitar que la congregación pida perdón a todos los afectados
Decenas de personas se han manifestado este sábado en San Sebastián, convocadas por antiguos alumnos de La Salle en apoyo a las mujeres que denunciaron los abusos sexuales cometidos durante décadas por el hermano Patxi Ezkiaga y, al mismo tiempo, como una impugnación pública al inmovilismo de la congregación. “En dos años no han hecho absolutamente nada”, resume Marisol Zamora, la víctima que destapó el caso en 2024 y que hoy sigue reclamando lo mismo que entonces: un reconocimiento público del daño, una petición de perdón colectiva y una asunción institucional de responsabilidades, apenas un día después de que el Vaticano archivase otra investigación de abusos contra el obispo emérito de Cádiz, Rafael Zornoza.
Aunque la protesta nace de exalumnos del centro y no directamente de las víctimas, Zamora la interpreta como la prueba de que el caso ha desbordado ya el marco de las denunciantes y ha interpelado a toda una comunidad. Sabían que Ezkiaga hacía cosas impropias en clase, delante de otros alumnos, pero ignoraban “lo que pasaba a puerta cerrada”. Ahora, dice, muchos se sienten también afectados porque reconocen en los testimonios conocidos a compañeras suyas y porque perciben como propio el fracaso de la institución. Ese movimiento, sostiene, no solo sirve para acompañar a las víctimas, sino para “denunciar el inmovilismo de La Salle” hacia las víctimas.






