El Tribunal Federal abre la puerta para el traslado de la exagente de la DINA, que es requerida por su presunta participación en secuestros, torturas y desapariciones durante la dictadura de Pinochet
La Justicia australiana rechazó este martes el último intento de la chilena Adriana Rivas, exagente de la dictadura de Augusto Pinochet, para evitar su extradición a Chile, donde es requerida por su presunta participación en secuestros, torturas y desapariciones durante la década de 1970. Esta decisión es clave para el fin de un extenso proceso judicial que se extiende desde 2014, cuando la justicia chilena solicitó su traslado hacia Santiago.
El Tribunal Federal australiano desestimó hoy el recurso con el que la defensa buscaba impugnar la decisión del Gobierno australiano que había autorizado su entrega, un fallo que la abogada de las familias de las víctimas, Adriana Navarro, consideró “histórico”.
Los abogados de Rivas argumentaban que los hechos debían ser considerados crímenes de lesa humanidad, y no secuestros agravados, lo que, a su juicio, invalidaría la extradición al no tratarse de delitos tipificados en ambos países en el momento de su comisión.
No obstante, el juez concluyó que los cargos están correctamente caracterizados como secuestro agravado y que las referencias a crímenes de lesa humanidad en la documentación chilena no alteran la naturaleza de los delitos imputados, sino que aportan contexto sobre su gravedad y sus consecuencias jurídicas.






