Pese a las prisas y urgencias electorales, la coalición de IU, Sumar y Podemos supone un avance hacia un proyecto común progresista

Once horas antes de que se cerrase el plazo, siete formaciones a la izquierda del PSOE registraban el viernes la coalición Por Andalucía, con la que concurrirán a

pais.com/espana/2026-03-23/juanma-moreno-convoca-las-elecciones-en-andalucia-para-el-17-de-mayo.html" data-link-track-dtm="">las elecciones autonómicas del 17 de mayo. Con Izquierda Unida a la cabeza, será la primera papeleta en la que coincidirán Podemos y Sumar desde las generales de 2023, que marcaron el principio del cisma entre ambas formaciones. En las últimas andaluzas, en 2022, Podemos apuró tanto la negociación, marcada por la falta de confianza con IU, que se quedó legalmente fuera de la candidatura, aunque sus candidatos concurrieron como independientes y lograron tres de los cinco escaños que obtuvo la coalición.

Esta vez se ha evitado el espectáculo de división que hubiese supuesto tres papeletas distintas de las izquierdas, si bien la unidad no es completa, ya que los anticapitalistas de Adelante Andalucía se han negado siempre a la integración. Pese a ello, queda la inevitable sensación de precariedad de cualquier acuerdo alcanzado al límite y sin un debate de ideas ni de programa que lo justifique. Podemos ha resuelto en cinco días, consulta a su militancia incluida, cerrar un pacto que venía más de un año desdeñando, desde que en octubre de 2024 comenzasen, a instancias de IU, las conversaciones para revalidar la coalición. En el giro de 180 grados del partido de Ione Belarra e Irene Montero ha resultado determinante su absoluto fracaso en las dos últimas elecciones autonómicas (Aragón y Castilla y León), donde en solitario no llegó ni al 1% de los votos.