El presidente estadounidense dará este lunes una rueda de prensa junto a representantes militares para tratar sobre la guerra y la operación de rescate del tripulante
El rescate del aviador estadounidense desaparecido en Irán desde el viernes parece haber dado alas a Donald Trump. El presidente, que había estado fuera de los focos desde que el caza F-15 que tripulaba el militar se precipitó en suelo iraní, trata de aumentar la presión contra Teherán y
del-segundo-piloto-del-caza-derribado-por-iran.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-04-05/trump-anuncia-el-rescate-del-segundo-piloto-del-caza-derribado-por-iran.html" data-link-track-dtm="">proclama por diversos canales que destruirá “absolutamente todo” si no se abre el estrecho de Ormuz antes de que finalice el martes, aunque Irán no da señales de dar su brazo a torcer en la guerra.
El republicano se siente eufórico tras el éxito de lo que ha calificado como “una de las operaciones de búsqueda y rescate más osadas en la historia de Estados Unidos”. Como ya ocurrió tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela el 3 de enero, se siente ahora justificado por los resultados, tras un aluvión de críticas, hasta el punto de recurrir a lo que antes de sus mandatos en la Casa Blanca era un absoluto tabú en las comunicaciones presidenciales: el uso de palabras soeces. En un mensaje en su red social, Truth, exigió este domingo la apertura “del maldito estrecho”, dirigiéndose a “locos cabrones”, en referencia a las autoridades iraníes.








