Barack y Michelle producen ‘Proof’ en Nueva York, pero tienen detrás una poderosa maquinaria que ha ganado premios Oscar y sigue generando enorme interés (y dinero)
Cuando se está en las más altas esferas del poder, dar un paso atrás entraña sus dificultades. Decir adiós al acceso pleno y los mejores contactos requiere una cierta adaptación. Pero hay maestros que saben perfectamente cómo utilizar lo acumulado en el puesto de mando, entre ellos, los Obama. Casi 10 años después de marcharse de la Casa Blanca tras dos exitosos y ultramediáticos mandatos, Barack y Michelle Obama (de 64 y 61 años) han sabido conservar su popularidad e incluso elevarla, pero también pasar a ser dueños de un poderoso imperio mediático que convierte en oro todo lo que toca: acuerdos con plataformas de vídeo y audio —como Netflix—, libros, podcasts y, ahora, incluso teatro. Porque los Obama han llegado a Broadway.
El 31 de marzo, en los escenarios más famosos del mundo se reestrenó Proof, una obra con 25 años de historia. Escrita por el dramaturgo David Auburn en 2000 con gran éxito, esta nueva versión está protagonizada por Don Cheadle (Ocean’s Eleven, Hotel Rwanda) y Ayo Edebiri (The Bear, Caza de brujas), que debutan por primera vez en las tablas neoyorquinas. Y, con ellos, también los Obama. Porque a través de su productora dan el paso por primera vez al teatro, aportando capital a la obra. Y, como siempre, lo hacen sabiendo jugar perfectamente sus cartas. Si Fortune calculaba que los Obama salieron de la Casa Blanca con una fortuna de unos 12 millones de dólares, ahora la prensa estadounidense estima que está entre los 50 y los 70 millones.






