Sin haber sido probada nunca con astronautas, el escudo térmico de la cápsula espacial y su sistema de soporte vital generan dudas tras los problemas detectados en la misión no tripulada Artemis 1

Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen están a punto de convertirse en los primeros seres humanos en viajar a la Luna en más de medio siglo. Pero esta hazaña de la misión Artemis 2 llega envuelta en incertidumbre: la nave que los llevará nunca ha transportado astronautas, y ciertos problemas técnicos en su anteri...

or vuelo han encendido las alarmas entre algunos expertos.

Orion es actualmente la única nave capaz de llevar humanos al espacio profundo y devolverlos a salvo a la Tierra. Su diseño responde a las exigencias extremas de un viaje lunar: protección contra la radiación solar, capacidad de reentrada a velocidades que superan los 40.000 kilómetros por hora y sistemas de soporte vital que deben funcionar durante casi 10 días en el vacío. Está compuesta de 355.056 piezas individuales que tienen que funcionar a la perfección. Y ahí radica el problema: muchos de esos sistemas críticos nunca se han probado con humanos a bordo.

El mayor foco de preocupación es el escudo térmico de la nave, la barrera que protegerá a los astronautas cuando —en el último paso de su retorno a la Tierra— la cápsula se precipite contra la atmósfera a velocidades vertiginosas. Durante la reentrada, el exterior de la nave alcanzará temperaturas superiores a los 2.700 grados centígrados.