A pesar del silencio de las diócesis respecto de las víctimas de abusos, las investigaciones en todo el mundo buscan encontrar cifras creíbles

Lo más insoportable de un sector de la jerarquía de la Iglesia católica española es su intento de transferir a las víctimas la culpa por los delitos de pederastia que han asolado la historia de la institución. El último caso es el del antiguo obispo de la diócesis de Tenerife, q...

uien aseguró haber sido “provocado” por adolescentes, chicos y chicas de 13 y 14 años, a cometer abusos sexuales. Cuando algunas de esas víctimas denunciaron a su vez la actitud del obispo, la jerarquía, en lugar de actuar contra él y proceder a denunciarle a su vez ante la Fiscalía, se limitó a trasladarle a otra diócesis, tal y como puede hacer, de acuerdo con la legislación actual.

No es la primera vez que esto sucede. Indigna comprobar el sufrimiento de alguna de esas víctimas que intentaron, una y otra vez, que alguien les prestara atención y pusiera barreras para impedir que casos parecidos se reprodujeran y afectaran a víctimas aún menores de edad. Sin resultados palpables. Por lo que se ve, el miedo de la jerarquía católica es tener que establecer tarifas fijas de indemnización que obligaran a satisfacer las denuncias con cantidades económicas concretas.