Retrasos, cancelaciones, averías, mal estado de los vagones y escaleras mecánicas que no funcionan son el día a día de los usuarios del ferrocarril

Viajar en tren por Alemania hace tiempo que dejó de ser algo placentero para convertirse en una fuente de estrés y de enfado por los constantes retrasos, cancelaciones, averías, obras en las vías y el mal estado de muchos vagones que obliga a cerrarlos por falta de electricidad o por un sistema de aire acondicionado a...

veriado por no estar preparado para hacer frente a un periodo largo de altas temperaturas. Es tema recurrente en las conversaciones donde la gente relata con frecuencia cómo perdieron conexiones o cómo no lograron llegar a algún sitio porque su tren fue cancelado. “Yo no necesito que la Deutsche Bahn (DB) me invite a un café. Lo único que pido es que cumpla con el servicio que he pagado”, se quejaba a la revisora un pasajero enojado, que le ofrecía un café gratis en un tren que había salido con retraso de Berlín.

Conscientes del agrio ambiente, el operador ferroviario intentó mejorar su imagen el pasado otoño con una serie de vídeos protagonizados por la famosa cómica alemana Anke Engelke sobre el día a día de sus trabajadores —burlándose de los retrasos, baños fuera de servicio y demás problemas—, para mostrar también, en clave de humor, todo lo que sufren sus empleados. Pero la campaña difundida por sus redes sociales se convirtió también en objeto de duras críticas cuando se filtró a principios de año que costó más de siete millones de euros. Desde la empresa de los ferrocarriles alemanes se afanan en pedir paciencia, ya que no esperan que hasta 2029 se pueda alcanzar una tasa de puntualidad de al menos el 70%. De momento, el pasado mes de octubre se registró un nuevo mínimo histórico con un 51,5% y de media, el pasado año, se situó en el 60,1%. Para este año esperan una puntualidad del 60%.