El expolítico afirma a su llegada al juzgado que busca “poner límite a las difamaciones y calumnias” vertidas contra él
El exlíder de Sumar Íñigo Errejón ha acudido por segunda vez a los juzgados de Plaza de Castilla, en la capital, aunque es la primera vez que lo hace para acusar a su denunciante, Elisa Mouliaá —por quien enfrenta una causa por agresión sexual— de haber difundido calumnias y difamaciones. El político, que lleva más de un año fuera de los focos, se ha detenido ante la prensa este viernes antes de comparecer con el juez. Sin embargo, la declaración ha tenido que suspenderse por la incomparecencia de Mouilaá y su abogado. Su defensa pidió la suspensión de la audiencia por causas, primero, de baja médica de la actriz y, después de que estas fueran rechazadas por el juez, por motivos de fuerza mayor, según han asegurado sus abogados a este diario.
“Hoy vengo a poner un límite a las difamaciones y calumnias por las que tendrá que responder la señora Mouliaá algún día. Yo prefiero ceñirme a una convicción: que la verdad tiene que abrirse camino primero en las instituciones de justicia”, ha defendido el expolítico antes de entrar a los juzgados. Errejón, que ha acudido a declarar por la querella interpuesta en diciembre, ha aprovechado los micrófonos para hablar sobre el caso de agresión sexual que ya depende de que avance en la Audiencia Provincial. “Hoy es evidente para todo el mundo que el tiempo ha ido poniendo las cosas en su sitio, aunque lo haga más lentamente de lo que a mí me gustaría”, ha señalado. “Por eso este año hemos visto cómo todas las declaraciones de los testigos contradijeron las palabras de la denunciante. Cómo todas las pruebas documentales desmintieron su versión. Tanto es así que hasta la propia Fiscalía hasta en dos ocasiones se pronunció de manera inequívoca y clara por el archivo y mi absolución”, ha agregado.






