Suerte que al francés no le dolía un dedo del pie porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada
Hay algo profundamente tranquilizador en el hecho de que al mejor futbolista del planeta le duela una rodilla y le exploren la otra. Uno pensaba que el caos era patrimonio exclusivo de las clases trabajadoras, de la vida cotidiana del mileurista. Que solo nuestras prendas favoritas encogen y solo nuestros GPS de opción recomendada por Amazon nos dirigen de cabeza al pantano, pero resulta que no. La confusión también alcanza a los más privilegiados y, por extensión, a esos templos de la ciencia deportiva donde un ejército de batas blancas es capaz de perderse entre dos rodillas como quien se hace un lío entre babor y estribor. O entre arriba y abajo.
l/2026-03-24/los-medicos-del-madrid-se-equivocaron-de-rodilla-en-el-diagnostico-inicial-de-mbappe-lo-que-retraso-su-recuperacion.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/deportes/futbol/2026-03-24/los-medicos-del-madrid-se-equivocaron-de-rodilla-en-el-diagnostico-inicial-de-mbappe-lo-que-retraso-su-recuperacion.html" data-link-track-dtm="">Suerte que a Kylian Mbappé no le dolía un dedo del pie —o de la mano— porque eso hubiera multiplicado por 10 las posibilidades de errar con la articulación diagnosticada.






