Los fragmentos de cuerpos celestes han caído en las últimas semanas en viviendas de la Tierra: uno en Coblenza, Alemania, y el más reciente al norte de Houston, en Estados Unidos
En apenas unos días, el azar cósmico ha golpeado dos veces en dos viviendas de la Tierra. Primero el domingo 8 de marzo en la localidad alemana de Coblenza. Dos semanas después, el sábado 21, en el norte de Houston, Estados Unidos. Para el astrónomo Javier Licandro, estaríamos ante una coincidencia muy improbable, “pero no imposible”. La superficie habitada del planeta es ínfima en comparación con océanos, desiertos o zonas rurales. Eso reduce drásticamente la probabilidad de impacto en una vivienda. Y más aún si esto pasa en cuestión de días.
Cada año, la Tierra recibe miles de toneladas de material extraterrestre. Según un estudio del astrónomo Christian Gritzner, del Instituto de Ingeniería Aeroespacial de Dresde (Alemania), más de 50.000 toneladas llegan al planeta cada año desde el espacio exterior. La mayoría se desintegra en la atmósfera, generando bólidos luminosos que muchas veces pasan desapercibidos. “Lo normal es que la mayor parte se queme en la entrada”, explica Licandro.
La superficie del planeta, además, está cubierta en tres cuartas partes por agua. El astrónomo advierte que muchas veces terminan en el océano y nadie se entera. “Que caigan en una zona habitada puede ser uno o dos por año. Y que afecte a una vivienda es más improbable todavía”, señala.









