Sudadera de la firma Balenciaga, creada en piel de borrego, con capucha y bolsillo canguro con un precio de 6.000 euros. EFE/Balenciaga

Carmen Martín |

Madrid (EFE).- La sudadera, prenda informal nacida con vocación deportiva y después adoptada en los años 80 del siglo XX por raperos y grafiteros, se reinventa en clave sofisticada y se convierte en camiseta de culto en el universo del lujo. Se ven en oficinas y fiestas. El secreto: cuidar los detalles.

Con capucha o sin ella, lisas o estampadas, las sudaderas, cómodas y democráticas, viven su mejor momento y se elevan a categoría de prenda de culto.

Durante años, la sudadera solo habitaba en el circuito deportivo, para pasear el perro o para salir a realizar alguna compra de urgencia. «Han vivido en el exilio, estaban denostadas y resultaba complicado justificar su uso», dice la experta en comunicación de moda Clara Courel.