Un periodista local registra cómo los vecinos de Puerto Leguízamo se volcaron en apagar el fuego de la aeronave y auxiliar a los heridos

El avión no logró elevarse. Con 121 soldados a bordo, el Hércules de la Fuerza Aérea colombiana acababa de despegar cuando perdió fuerza y cayó a 1,5 kilómetros del aeródromo de Puerto de Leguízamo, en el sur de Colombia, cerca de la frontera con Perú y Ecuador. Pasadas las 9.50 de la mañana de este lunes, la aeronave se estrelló en la finca de un campesino, en un municipio de 38.000 habitantes rodeado de selva.

Se oyó un estruendo. Y en mitad de la vegetación comenzó a brotar un espeso humo negro, mientras las llamas devoraban el aparato. Pero, enseguida, apareció la gente. Dispuesta a ayudar. En cuestión de minutos, decenas de vecinos corrieron hacia el lugar del impacto.

Mientras algunos sacaban a los heridos —decenas, muchos caminando como podían entre los restos— otros formaban una cadena humana para apagar el incendio. Según el último parte del presidente Gustavo Petro, hay al menos 83 sobrevivientes, un muerto y casi 40 personas de las que aún se desconoce su estado.

El propio Gustavo Petro ha agradecido la movilización vecinal. “83 militares jóvenes vivos hasta ahora, es el pueblo del Putumayo quienes los salvaron de la muerte, pasaron hasta la pista del aeropuerto y llevaron agua y amor a los muchachos”.