La grandeza de ‘Pregúntale a Sarah Connor’ es ese delicioso aroma que desprende de arriba abajo, de izquierda a derecha, a rock clásico setentero, ese sonido brillante que se revuelve con nervio, esplendor y chulería

Cuando Nat Simons decidió cantar en castellano, muchos de sus seguidores pensaron que se metía un disparo en el pie. Aquel momento se consolidó en 2021 con el disco Felina y mostró a una artista inquieta a la búsqueda de un nuevo espacio musical distinto al que se le conocía, esto es, el perfil de songwriter de exclusivo traje de Amer...

icana. Cantaba en inglés -y muy bien-, componía en inglés, grababa en Nashville y su estética iba como un guante al concepto de vaquera de altas botas capaz de romperte el corazón con un medio tiempo como salido del algún lugar de la ruta 66. Pero ella, fiel a sí misma, tomó otro camino.

Aquella songwriter o cowwoman sigue ahí, pero Nat Simons es ahora mucho más. Desde 2021, se ha dedicado a trazar con tesón y talento todo un camino más rico y potente como cantante y compositora de lo que aquellos seguidores esperaban de ella. Porque, si bien es cierto que no era fácil, Simons se despliega hoy en día con una fuerza mayor para hacerse valer en la artista que canta y compone en español y se permite una variedad sonora más allá de los rigores de la música norteamericana de raíces.